Florez Vaquiro and Luna Contreras: Hogares rurales y estrategias familiares de vida en México



Introducción

A partir de las reformas estructurales emprendidas en México en las décadas del ochenta y del noventa del siglo pasado, la economía en general, y el sector agropecuario en especial, se vieron expuestos a la competencia internacional, lo que transformó la dinámica productiva y laboral del país. En México, para el año 2015, según la Encuesta Intercensal, la población que se localizaba en las áreas rurales 3 representaba cerca del 23% (27 millones de habitantes) de la población total del país. Si bien la tendencia hacia el descenso de las actividades agrícolas es un fenómeno que guarda relación con la urbanización y el nivel de desarrollo de las regiones, es de resaltar el ritmo acelerado con el que se ha producido en México: en 1979 el 28,9% de la población económicamente activa (pea) se ubicaba en el sector agropecuario; en el año 2000 la cifra se había reducido a 18,6% (García, 2012; Pacheco, 2010) y para el 2018, a 13% (siete millones de personas). En tal contexto, los hogares rurales, y en especial los agrícolas, han tenido que recurrir a prácticas como la migración, la multiactividad y la diversificación de sus fuentes de ingresos.

Los ajustes estructurales en materia económica, asociados a la apertura comercial, la urbanización, el cambio tecnológico y la migración, entre otros aspectos, han golpeado fuertemente las condiciones de vida de los productores de subsistencia, acentuando el proceso de descampesinización (Lenin, 1960). La pequeña producción agrícola es cada vez menor y más fragmentada, lo que estimula la asalarización de los campesinos y la ampliación y diversificación de las fuentes de ingresos por parte de las familias campesinas.

Fuera de la vinculación de la unidad productiva con el nivel de desarrollo predominante en el contexto nacional, regional o local donde se ubique, existen también factores de la unidad domestica que contribuyen a la reproducción social de la fuerza de trabajo, como son los sociodemográficos y las fuentes de ingresos de las que disponen los hogares para satisfacer sus necesidades. La interacción entre los aspectos económicos y sociodemográficos tienen incidencia sobre la oferta de trabajo y la participación laboral de los miembros del hogar en ambientes caracterizados por relaciones de producción capitalista (García, Muñoz y De Oliveira, 1982; Cuéllar, 1990).

Las unidades domésticas, a través de sus características y las de sus miembros, influyen directamente en la formación de la oferta de mano de obra, puesto que condicionan la cantidad y las características de las personas disponibles para participar en la actividad económica. Constituyen una instancia mediadora, con dinámica y efectos propios, que redefinen las exigencias de mano de obra que impone la demanda en el mercado de trabajo (García, Muñoz y De Oliveira, 1982).

Otro aspecto a resaltar dentro de la dinámica agrícola es el proceso de decantación, que implica que los hogares agrícolas en condiciones económicas adversas recurren como primera opción a la diversificación de sus fuentes de ingresos (Chayanov, 1974), como paso previo a la descampesinización. La perspectiva de la «economía campesina» propuesta por Alexander Chayanov (1974) permite una lectura interesante en cuanto al comportamiento de los hogares con más o menos tendencia a la vocación agrícola. Un primer elemento a destacar es que dichos hogares, al no separar, en principio, la reproducción social de la producción económica, se acercan más a un balance entre el consumo familiar y la explotación de la fuerza de trabajo; es decir, el equilibrio económico se alcanza cuando, al hacer uso de los recursos monetarios y no monetarios disponibles en la unidad de producción, se cubren las necesidades de consumo según el número de trabajadores o integrantes. Sin embargo, cuando las actividades agrícolas no cubren las necesidades de consumo, se recurre a otro tipo de actividades, donde el equilibrio económico se alcanza a niveles más bajos de bienestar, por las condiciones en que se emplea la fuerza de trabajo (Lozada, 2002).

Uno de los mecanismos del que hacen uso los hogares agrícolas son las estrategias familiares de vida, mediante las cuales las unidades familiares pertenecientes a cada clase, estrato social o unidad económica, con base en su perfil sociodemográfico y de condiciones de vida, «desarrollan, deliberadamente o no, determinados comportamientos encaminados a asegurar la reproducción material y biológica del grupo» (Torrado, 1981; Carton de Grammont, 2007; Lara, 1998; Puyana y Romero, 2008; Yúnez-Naude y Andrade, 2008). Tres elementos deben estar presentes para el análisis de las estrategias familiares de vida: 1) la existencia de recursos, sin los cuales no existirían estrategias, 2) que los recursos sean tanto materiales como no materiales y dinámicos y, 3) que los recursos representen un aspecto importante de las relaciones de poder (González de la Rocha, 1994), estrategias que también se han reconocido en la literatura como pluriactividad o multiactividad en la agricultura, entendida como la diversificación de las fuentes de empleo de los hogares rurales (Arias, 2009; Carton de Grammont, 2009; Pacheco y Florez, 2010).

Al respecto, es posible identificar dos tipos generales de estrategias: aquellas destinadas a la generación de recursos a través de la intensificación o diversificación de la participación de los integrantes del hogar en la actividad económica, creando diferentes arreglos laborales y domésticos, y un segundo grupo que integran las que mejoran la eficiencia de los recursos, cambiando los hábitos de compra, la dieta, la preparación y distribución de alimentos entre los miembros, etc. Son estrategias destinadas a moderar el descenso del consumo material y el bienestar familiar causado por una disminución general de los activos del hogar (Tuirán, 1993).

Kirsten Appendini, Marcelo de Luca y Zoraida García (2006) sostienen que la diversificación del trabajo y las actividades de empleo, incluida la agricultura, siempre han sido parte de las estrategias de los hogares rurales: incluso teniendo tierra, la mayoría de los hogares rurales no cuentan con suficientes recursos para vivir exclusivamente de la agricultura. Sin embargo, en los últimos años, la importancia de las actividades no agrícolas ha aumentado y ha desplazado a la agricultura como el eje en torno al cual se articula la economía de los hogares. El giro hacia otro tipo de estrategias ha estado acompañado por la expansión de la migración internacional, primordialmente con destino a Estados Unidos, sobre todo, en los primeros años de la década del noventa, aunque se espera una disminución de este fenómeno por los efectos de la crisis financiera de 2008, que tuvo como epicentro dicho país (García, 2012).

De esta manera el objetivo principal de esta investigación fue el de conocer las estrategias de los hogares rurales para diversificar las fuentes de ingresos, y saber si existen cambios en los patrones de los gastos de los hogares rurales de México entre los años 2002 y 2014.

Antecedentes del estudio

Son diversos los abordajes empíricos que han analizado la dinámica de los hogares rurales, sin perder la perspectiva de la dimensión demográfica. Por una parte, aquellas que se centran en el papel del sector agrícola, y por otra parte, las que abordan las implicaciones de la transición hacia actividades productivas que se alejan de lo agrícola. Se destaca que la población que se ocupa en el sector agrícola es, en mayoría relativa, cuenta propia o trabajador familiar sin pago, en contraste con aquellos que no se ubican en este sector, que se emplean bajo la modalidad asalariada. A pesar de que se ha observado un menor efecto protector del trabajo asalariado sobre las condiciones de estabilidad en los trabajadores, en los contextos rurales, ser asalariado no agropecuario ofrece un menor riesgo de vulnerabilidad en términos de ingreso y seguridad social. En cuanto a las características demográficas de los hogares rurales y su vínculo con las condiciones de trabajo, las unidades domésticas que desarrollan actividades agrícolas y no agrícolas son de mayor tamaño que las dedicadas a una sola actividad, lo que sugiere que el número de miembros puede ser importante, sobre todo si se encuentran en edad productiva, lo que se traduce en mayor disposición y uso de fuerza de trabajo (Contreras, 2017; Pacheco, 2010).

Por su parte, Sergio Velarde (2010), al diferenciar entre los ámbitos rural y semiurbano, encontró que el vínculo entre pobreza y mercado de trabajo está en las actividades orientadas al autoconsumo, no remuneradas y predominantemente de giro familiar. Mayores niveles de carencia se relacionan con las condiciones de empleo de las actividades agrícolas: baja calificación, baja remuneración y menor producción de ingreso por unidad de tiempo. Al igual que los autores anteriores, sus hallazgos apuntaron a que laborar en el sector asalariado con contrato incrementa 7,5 veces la posibilidad de no ser pobre en comparación con la de los trabajadores agrícolas de subsistencia y los que no reciben un pago.

La vulnerabilidad de los trabajadores agropecuarios es de gran magnitud: solo el 5,3% de ellos tiene acceso a la seguridad social. Esta situación puede estar relacionada en parte con el contexto en que se insertan los trabajadores agrícolas, ya que más del 80% lo hace en pequeñas unidades familiares con menos de seis empleados. Estudios como los de Florez (2015) han encontrado que para el año 2003 dos de cada tres trabajadores vinculados a unidades agrícolas modernas recibían menos de dos salarios mínimos y solo uno de cada tres contaba con acceso a la seguridad social; es decir que ni siquiera en aquellas unidades agrícolas más grandes con producción comercial los trabajadores logran acceden a un trabajo en buenas condiciones laborales.

Desde el punto de vista del trabajo y los ingresos, trabajos pioneros como el de Emilio Klein (1992) llamaron la atención sobre el rápido crecimiento en las zonas rurales de la población ocupada en actividades de los sectores secundarios y terciarios de la economía en América Latina. Es así como cada vez más los ingresos rurales no agrícolas tienen un mayor peso en el ingreso total del hogar. Alain de Janvry y Elisabeth Sadoulet (2001) y Hubert Carton de Grammont (2009) encuentran que para los años 1997 y 2004 respectivamente, esta proporción era cercana al 55%. De igual forma, para 1997 en México, la relación entre ingreso rural no agrícola era de 7,5 a uno con el ingreso laboral asalariado agrícola.

Con relación a la importancia de los ingresos provenientes de la migración en México, De Janvry y Sadoulet (2004), al analizar los hogares ejidales, clasificados por el tamaño del predio, encuentran que solo 6,5% del ingreso total proviene de la migración, y en predios con superficie de entre cinco y diez hectáreas, la participación se incrementa al 8,9%. Antonio Yúnez-Naude y Edward Taylor (2004), en su estudio de ocho comunidades rurales, encuentran que el 13% del ingreso proviene de la migración. En este mismo sentido, Carton de Grammont (2009), a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (enigh) de 2004, encuentra que en los hogares rurales campesinos y en los hogares rurales no campesinos las remesas representan el 7% y 9%, respectivamente.

Las transferencias, provenientes del Estado y ejecutadas a través de programas sociales y de desarrollo productivo, siguiendo una lógica de inclusión productiva y encaminadas hacia el desarrollo de estrategias de vinculación de estos hogares al sistema productivo, son de gran importancia para los hogares en pobreza. Luz María Lozada (2002), quien se aboca al estudio de caso de una comunidad en Puebla, encontró que acciones focalizadas del Estado para combatir la pobreza, como el Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), 4 sí favorecieron a la reproducción de las unidades domésticas campesinas, pero sin modificar su condición de pobreza ni su relación de subordinación en el mercado. De igual forma, se ha encontrado que en programas como Procampo (sagar, 1998) el apoyo hacia los productores de cultivos temporales representa, en promedio, más de la quinta parte del total de los ingresos de la unidad productiva. En las áreas con riego, el programa les aporta alrededor de la doceava parte y para las unidades menores a diez hectáreas el apoyo representa alrededor de la quinta parte. Carton de Grammont (2009) halla que los subsidios para los hogares campesinos representan el 13% del ingreso total y que para los hogares no campesinos fueron del 4%.

Fuente de información

Para esta investigación se utilizaron como fuente de información las enigh de 2002 y 2014 realizadas por el inegi. La enigh tiene por objetivo captar información del ingreso y gasto de los hogares mexicanos relacionados con el monto, la distribución y la procedencia de estos. También contiene información sobre las características sociodemográficas y de ocupación de los integrantes del hogar, y las características relacionadas con la infraestructura de la vivienda y el equipamiento del hogar (inegi, 2015).

La enigh es una encuesta periódica que realiza el inegi desde 1984 y bienalmente desde 1992 bajo la misma metodología y usando los mismos conceptos. Las enigh de 2002 y de 2014 permiten obtener resultados a nivel nacional y para los ámbitos rural y urbano. El diseño muestral de las enigh de 2002 y de 2014 es probabilístico, bietápico, estratificado y por conglomerados; la unidad última de selección es la vivienda y la unidad de observación es el hogar (inegi, 2015).

Desde su primer levantamiento, la enigh ha tenido diversas modificaciones. Particularmente, la enigh de 2002 tuvo diversos cambios, tales como el aumento del tamaño de la muestra, que en el año 2000 fue de 10.108 hogares y en 2002 de 17.167; la modificación del diseño de muestreo, y la inclusión en el cuestionario de más preguntas para captar el ingreso monetario de los hogares, que pasaron de 36 en el año 2000 a 48 en el 2002 (Cortés, 2005, p. 276). 5 Esto implicó que se cuestionara la comparabilidad de los resultados de la enigh 2000 con los de 2002, particularmente en el tema de la pobreza. Al respecto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (cepal) mencionó en 2003 que posiblemente los resultados que se obtuvieron con la enigh de 2002 no son del todo comparables con los de la de 2000 (cepal, 2003, p. 58). Con la enigh de 2016 se inició una nueva serie, que, debido a las mejoras operativas en su levantamiento, no son totalmente comparables con las encuestas anteriores (Coneval, 2017). Por los motivos anteriores, se eligieron como fuente de información las enigh de 2002 y de 2014.

Metodología

Población analizada

El universo de análisis de este trabajo fueron los hogares rurales y sus integrantes. Se consideró como hogar rural a aquellos que se ubicaban en localidades con menos de 2500 habitantes. Los tamaños de muestra analizados fueron de 4762 y 5251, para 2002 y 2014 respectivamente.

Variables analizadas

De la información disponible en las enigh de 2002 y de 2014 se utilizó:

  • El ingreso corriente monetario, 6 el cual quedó conformado por los ingresos correspondientes al trabajo, a los negocios propios agropecuarios y no agropecuarios, a las rentas de la propiedad, a las transferencias y a otros ingresos corrientes (Cuadro 1). 7

    El ingreso por trabajo se dividió para su análisis en sueldos, horas extra, comisiones y otras remuneraciones; mientras que el ingreso fue analizado en los siguientes rubros: transferencias, jubilación, remesas, becas, donativos y apoyos del gobierno.

Del gasto corriente se analizó:

  • El gasto corriente monetario es el realizado por el hogar en bienes y servicios para su consumo. Se dividió en cinco grandes grupos: 1) alimentos, vestido y calzado; 2) salud y educación; 3) transporte y comunicaciones; 4) vivienda, artículos y servicios de limpieza y otros; y 5) recreación, cuidados y accesorios personales, transferencias y otros gastos diversos (Cuadro 2). 8

    El gasto corriente no monetario está integrado por la estimación del alquiler, el autoconsumo, las transferencias en especie y las remuneraciones en especie (Cuadro 3).

Cuadro 1

Definiciones de las fuentes de ingreso corriente monetario de la enigh 2002 y 2014

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Fuente del ingreso corriente monetario Definición
Trabajo «Son las remuneraciones por el trabajo subordinado, es decir, son todas las entradas en efectivo recibidas regularmente por los integrantes del hogar como trabajadores subordinados en su trabajo principal y, si es el caso, en un trabajo secundario.» (inegi, 2014, p. 142).
Negocios propios «… los ingresos por trabajo independiente son todas aquellas entradas en efectivo o en especie que los integrantes del hogar reciben regularmente por su desempeño como trabajadores independientes en su trabajo principal o, si es el caso, en su trabajo secundario.» (inegi, 2011, p. 128)
Rentas de la propiedad Toma en consideración todos los ingresos que pueden recibir los integrantes del hogar como producto de la posesión de activos financieros o tangibles que han puesto a disposición de otras unidades institucionales (inegi, 2014, p. 144).
Transferencias Son las entradas en efectivo o en especie recibidas por los integrantes del hogar y por las cuales el proveedor o donante no demanda retribución de ninguna naturaleza (inegi, 2014, p. 144).
Otros ingresos corrientes Aquellos ingresos monetarios no considerados en los anteriores rubros.

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (2015)

Cuadro 2

Definiciones de los rubros que componen el gasto corriente monetario en las enigh de 2002 y de 2014

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Rubro del gasto corriente monetario Definición
Alimentos, vestido y calzado y su reparación El gasto en alimentos considera a los bienes de consumo no duradero que realizan día a día los integrantes del hogar en alimentos dentro y fuera del hogar, bebidas alcohólicas y no alcohólicas y tabaco (inegi, 2015, p. 147).
Vestido, calzado y su reparación: «son los gastos realizados en prendas de vestir y calzado que realizan los miembros del hogar y distingue tanto el sexo de los integrantes del hogar como los diferentes grupos de edad de estos» (inegi, 2015, p. 149).
Salud y educación Se consideran gastos en salud aquellos relacionados con la atención primaria, hospitalaria, servicios médicos y medicamentos durante el embarazo y parto, aparatos ortopédicos, terapéuticos, medicamentos sin receta y seguros médicos (inegi, 2015).
En los gastos en educación se contemplan los relacionados con la educación básica, media y superior, los servicios de educación, así como artículos e imprevistos educativos (inegi, 2015).
Transporte y comunicaciones Los gastos en transporte son aquellos realizados por los integrantes del hogar en transporte público, foráneo, adquisición de vehículos de uso particular, así como refacciones, partes accesorios, combustible y servicios para el mantenimiento de los vehículos (inegi, 2015, p. 151).
En el gasto en comunicaciones se incluyen los relacionados con el pago de los servicios de internet en el hogar y público, telefonía (celular y fija), estampillas de correo, telégrafo, fax, etcétera (inegi, 2015).
Vivienda, artículos y servicios de limpieza y otros Son los gastos relacionados con el alquiler, los servicios de conservación, impuestos, predial y cuotas por servicio de conservación, gasto en agua, energía eléctrica y combustibles, limpieza, cuidados de la casa, artículos de limpieza, cristalería, blancos, utensilios y enseres domésticos y muebles (inegi, 2015, pp. 149-150).
Recreación y esparcimiento, cuidados y accesorios personales, transferencias y otros gastos diversos En recreación y esparcimiento se consideran los gastos en artículos y servicios para la recreación y el esparcimiento de los integrantes del hogar.
Los gastos en cuidados, accesorios personales y efectos personales consideran los artículos para el cuidado y aseo personal de los integrantes del hogar.
En transferencias se incluyen gastos en regalos y ayuda a personas ajenas al hogar, así como trámites, pérdidas y robo de bienes, donativos y contribuciones a instituciones de beneficencia, por mencionar algunos (inegi, 2015).
En otros gastos diversos se consideran los gastos no comprendidos en las categorías anteriores, tales como alarmas para la casa, seguros (excepto de salud), servicios funerarios y profesionales (excepto médicos), por mencionar algunos (inegi, 2015).

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (2015)

Para garantizar la comparabilidad en ambos años del ingreso corriente monetario y sus componentes, así como del gasto corriente monetario y no monetario, siguiendo la metodología propuesta el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), 9 se deflactaron a la segunda quincena del mes agosto de 2014, con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (inpc) 10 por rubro. Para obtener los ingresos y los gastos mensuales se dividieron entre tres, esto debido a que la información reportada por el inegi es trimestral. Además, el icm y sus componentes se dividieron entre el número de personas que residen en el hogar, es decir se analizó como ingreso y gasto per cápita. Esto último evita que «unidades domésticas grandes, con ingresos totales altos, pero bajos expresados en ingresos per cápita, queden incluidos en los deciles superiores» (Cortés, 2003, p. 137), lo cual es común en las localidades rurales.

Cuadro 3

Definiciones de los rubros que componen el gasto corriente no monetario en las enigh de 2002 y de 2014

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Rubro del gasto corriente no monetario Definición
Estimación del alquiler «El valor estimado del alquiler que el hogar habría de pagar en el mercado por contar con un alojamiento del mismo tamaño, calidad y ubicación. Esta estimación la realiza el propio informante con base en su apreciación del valor de mercado de la renta de su vivienda.» (inegi, 2015, p. 146)
Autoconsumo «Es el consumo por parte del hogar, de los bienes producidos o comercializados, por algunos de sus integrantes, incluyendo el consumo de los bienes provenientes de las actividades agropecuarias y manufactureras y el consumo de bienes de establecimientos comerciales que son propiedad de algún integrante del hogar y por los que no se ha pagado ningún valor.» (inegi, 2015, p. 145)
Transferencias en especie Se «… componen de las transferencias en especie de otros hogares y de las transferencias en especie de instituciones. Estas transferencias son estimadas por el informante con base al valor en el mercado a precio de menudeo de los productos y servicios para su consumo final y privado» (inegi, 2015, p. 145).
Remuneraciones en especie Se refiere a los productos o servicios de consumo final y privado que los trabajadores subordinados de los hogares pudieron recibir como remuneraciones por esta actividad. La estimación del valor monetario se hace utilizando el valor en el mercado del producto o servicio al menudeo (inegi, 2015, p. 145).

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (2015)

El análisis del ingreso y del gasto se complementó con una descripción de algunas de las características e indicadores sociodemográficos que consideramos más relevantes de los hogares para los dos años analizados, los cuales fueron: sexo, condición de habla de lengua indígena y escolaridad del jefe del hogar; 11 número de integrantes; número de integrantes ocupados; integrantes que perciben ingreso corriente monetario; integrantes que perciben ingreso corriente monetario y tienen trabajo; la relación de dependencia.

Construcción de la tipología de los hogares rurales

Con base en el ingreso por negocios agropecuarios captado de las enigh de 2002 y de 2014, a estos hogares se los clasificó en alguna de las siguientes categorías: 1) hogares que solo reciben ingresos de negocios agropecuarios (ha); 2) hogares con ingresos de negocios agropecuarios y otros negocios (hayo); 3) hogares que no reciben ingresos por negocios agropecuarios, pero sí de otros negocios (ho), y 4) hogares sin ingresos por negocios (hsn) (Cuadro 4). A esta variable se la denominó tipo de hogar.

Cuadro 4.

Construcción del tipo de hogar según porcentaje del ingreso corriente monetario que se debe a negocios propios agropecuarios y no agropecuarios

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Categoría Construcción
Sin ingresos por negocios (hsn) Hogares con ingresos por negocios propios igual a cero
Solo con ingresos de otros negocios (ho) Hogares con ingresos por negocios agropecuarios igual a cero y por otros negocios mayor a cero
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) Hogares con ingresos por negocios agropecuarios y por otros negocios mayor a cero
Solo con ingreso agropecuario (ha) Hogares con ingresos por negocios agropecuarios mayor a cero y por otros negocio es igual a cero

Fuente: elaboración propia

Métodos estadísticos

Al ser un estudio descriptivo se utilizaron como indicadores estadísticos porcentajes y medias. Se hicieron pruebas de hipótesis de comparación de medias para muestras independientes para el ingreso per cápita y sus componentes según tipo de hogar rural. Esto con la finalidad de verificar si la diferencia entre las medias de 2002 y 2014 eras significativas. De tal manera que las hipótesis estadísticas fueron:

H0: μ2014 = μ2002

v.s.

H1: μ2014 ≠ μ2002

donde:

  • μ2002 es el ingreso promedio per cápita total o por rubro de los hogares rurales según tipo en 2002;

    μ2014 es el ingreso promedio per cápita total o por rubro de los hogares rurales según tipo en 2014.

También se hicieron dos tipos de pruebas de hipótesis de comparación de proporciones. Con la primera se contrastó si el porcentaje de hogares según tipo por tamaño de localidad son estadísticamente diferentes entre 2002 y 2014; la segunda permitió verificar si la proporción de hogares rurales que recibe ingreso por trabajo es estadísticamente diferente entre los dos analizados, de manera que las hipótesis estadísticas planteadas fueron:

H0: p2014 = p2002

v.s.

H1: p2014 ≠ p2002

donde:

  • p2002 es la proporción de hogares según tipo en 2002.

    p2014 es la proporción de hogares según tipo en 2014.

Aun cuando el objetivo del estudio que se planteó fue de carácter descriptivo se hizo un modelo de regresión lineal múltiple (mrlm), donde la variable dependiente fue el logaritmo natural del ingreso per cápita12 de los hogares analizados y las variables independientes, las características sociodemográficas del jefe/a del hogar, los años analizados y el tipo de hogar. Los resultados del mrlm permitieron observar si el ingreso monetario per cápita de los hogares rurales cambió entre 2002 y 2014, controlando por las características sociodemográficas y por el tipo de ingresos por negocios que recibe.

El paquete estadístico que se usó para procesar la información fue Stata versión 13.1. Para la obtención de la información se consideraron los factores de expansión y el diseño muestral de las enigh de 2002 y de 2014.

Resultados

Características sociodemográficas

En términos relativos, los hogares rurales del país han descendido, tendencia que se ha observado desde las últimas décadas del siglo pasado. Es así como, para el año 2014, el 22% de los hogares del país se ubicaba en localidades no urbanas, con una disminución de 1,5% en relación con el año 2002 (Gráfico 1). Por otro lado, en 2002 existían en las zonas rurales alrededor de 5,8 millones de hogares, que para 2014 ascendieron a siete millones. Es de resaltar que la importancia de las actividades agrícolas es menor en la medida en que la población se localiza en contextos más urbanizados, en las localidades con más de quince mil habitantes los hogares agropecuarios representan tan solo el 4%.

En los años analizados se observa una disminución —tanto en términos absolutos como relativos— de los hogares rurales con ingresos provenientes de las actividades agropecuarias (ha + hayo). Para 2002 habían 2,4 millones (41,7% del total), pero doce años después su participación descendió a 2,3 millones (32,8% del total) (Tabla 1).

La disminución cercana al 12% de los hogares rurales que se organizan exclusivamente con ingresos agropecuarios, es decir los ha, habla de proceso de descampesinización que persiste en las zonas menos urbanizadas del país, proceso que se combina con la decantación rural, al incrementar intermitentemente los hogares que combinan negocios agro y otros tipos de negocios no agrícolas. A pesar de esta situación, los ha todavía tienen un peso significativo en la dinámica social y económica de las zonas menos urbanizadas del país: uno de cada cuatro hogares rurales es de ese tipo, y si se toman en cuenta los hayo la relación aumenta a uno de cada tres hogares (Gráfico 2). Como tendencia podemos observar que cada vez más las actividades no agropecuarias (ho) ganan mayor presencia: en el período analizado se incrementaron en un 10,3%, aspecto que se relaciona con lo expuesto por Carton de Grammont, cuando manifiesta que actualmente «la principal fuente de trabajo de la población rural, tanto de hogares campesinos como no campesinos, se encuentra en el sector secundario y terciario» (2009, p. 296).

Gráfico 1

México: hogares según tamaño de localidad, 2002-2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002, 2004, 2006, 2008, 2010, 2012 y 2014

Tabla 1

México: tipo de hogar rural según fuente de ingreso por negocios y tamaño de localidad, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Tipo de hogar 2002 2014 Diferencia
100.000 y más 15.000 a 99.999 2.500 a 14.999 Menos de 2.500 100.000 y más 15.000 a 99.999 2.500 a 14.999 Menos de 2.500 100.000 y más 15.000 a 99.999 2.500 a 14.999 Menos de 2.500
Sin ingresos por negocios (hsn) 66,1 60,7 51,5 43,1 64,3 55,7 51,3 41,8 -1,8* -5,0* -0,2 -1,3
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 33,5 36,2 31,8 15,2 35,3 41,0 36,4 25,4 1,9* 4,8* 4,6 10,3*
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 0,1 1,6 5,6 9,5 0,1 2,1 6,3 13,0 0,0 0,5 0,8 3,5*
Solo con ingreso agropecuario (ha) 0,3 1,5 11,2 32,2 0,2 1,2 6,0 19,8 -0,1 -0,3 -5,2* -12,4*
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014.

* La diferencia entre 2014 y 2002 fue estadísticamente significativa con un nivel de confianza del 95% (véase Tabla A1 del Anexo)

Gráfico 2

México: tipo de hogar rural según fuente de ingreso por negocios, 2002-2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002, 2004, 2006, 2008, 2010, 2012 y 2014

Otro aspecto a destacar es la importancia que tienen los pueblos indígenas en el país y en los contextos rurales. Según la Encuesta Intercensal para 2015 se estimó en más 7.300.000 la población (mayor de tres años) hablante de lengua indígena, de la que el 61% se encontraba viviendo en localidades rurales. Con relación a nuestros datos podemos observar que uno de cada tres de los ha y los hayo tiene como jefe hogar a un hablante de lengua indígena, doce puntos porcentuales por encima del promedio rural y veinte puntos porcentuales por arriba de los hogares rurales que no dependen de los negocios agrícolas, aspecto que señala las marcadas desigualdades que existen en el país según la condición étnica (Tabla 2).

Llama la atención el nivel de envejecimiento en las zonas rurales, con un promedio cercano a los cincuenta años, donde la distancia entre los jefes de ha y hsn es de alrededor de seis años, aspecto que sugiere que los jefes del hogar permanecen en la actividad agrícola hasta el término de sus vidas (Florez, 2015). A pesar que en las últimas décadas se han hecho grandes esfuerzos por reducir los niveles de analfabetismo y aumentar los años promedio de escolaridad en las zonas rurales, se observa que en la medida en que un hogar depende más de los ingresos por negocios agropecuarios, el jefe del hogar presenta una baja escolaridad: en 2014, el 27% de los ha manifestó no tener escolaridad, mientras que en los ho fue del 11% (Tabla 2).

Aun cuando el tamaño promedio de los hogares rurales tuvo una ligera disminución entre los años analizados, los ha y hayo se caracterizan por tener un promedio mayor de personas que integran el hogar, de vinculados a la actividad económica y de aquellos que perciben ingreso (Tabla 2). Al parecer los hogares rurales más pobres, enfocados a la agricultura de autoconsumo vinculan al mercado de trabajo al mayor número de miembros, como estrategia para obtener ingresos adicionales y así lograr cubrir sus principales necesidades materiales. Lo anterior es un reflejo de la tendencia de los hogares a encontrar un balance entre las necesidades de sus integrantes y el producto derivado del uso de su fuerza laboral (Tuirán, 1993).

Tabla 2

México: tipo de hogar rural según características sociodemográficas, 2002 y 2014

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Indicador 2002 2014
hsn ho HAyO ha Total hsn ho HAyO ha Total
Número
Hogares 2.486.120 874.835 549.927 1.861.300 5.772.182 2.909.441 1.769.931 904.919 1.381.001 6.965.292
Población 9.978.221 3.601.965 2.826.456 8.371.229 24.777.871 10.351.551 7.315.304 4.457.532 5.689.498 27.813.,885
Porcentajes
Jefatura femenina 17,6 21,7 9,2 9,5 14,8 26,3 21,6 11,1 12,9 20,5
Jefes/as hablantes de lengua indígena o dialecto - - - - - 13,0 11,8 29,5 34,5 19,1
Escolaridad del jefe/a del hogar
Sin escolaridad o preescolar 22,1 24,7 24,6 38,8 28,3 14,9 10,9 18,3 26,9 16,7
Primaria incompleta 35,6 34,1 42,7 39,8 37,5 26,3 26,5 35,0 39,2 30,0
Primaria completa 23,9 21,7 24,6 16,0 21,0 22,5 28,2 29,4 20,9 24,6
Secundaria completa y más 18,3 19,5 8,0 5,4 13,2 36,4 34,4 17,4 13,1 28,8
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Hogares que reciben apoyos del gobierno 35,4 30,6 66,7 69,6 48,7 45,9 44,5 79,8 79,6 56,6
Hogares que reciben remesas 15,0 8,3 12,0 11,8 12,7 9,7 8,3 8,3 10,3 9,3
Promedios
Edad del jefe/a 44,6 48,9 49,4 51,2 47,8 47,7 46,2 50,4 53,8 48,9
Integrantes del hogar 4,0 4,1 5,1 4,5 4,3 3,6 4,1 4,9 4,1 4,0
Relación de dependencia 81,1 74,4 76,3 79,1 78,8 72,3 57,7 63,9 80,7 68,4
Integrantes ocupados 1,3 1,9 2,6 1,9 1,7 1,3 1,8 2,5 1,8 1,7
Integrantes que perciben ingreso corriente monetario 2,1 2,1 3,2 2,5 2,3 2,2 3,0 3,8 3,0 2,8
Integrantes que perciben ingreso corriente monetario y tienen trabajo 1,2 1,7 2,3 1,7 1,5 1,2 1,8 2,3 1,7 1,6

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

- No disponible.

Los hogares rurales y el ingreso

Más del 50% del ingreso de los hogares rurales proviene del trabajo, seguido de las transferencias, los negocios agropecuarios y de los no agropecuarios, tendencia que se mantiene entre 2002 y 2014.

Esta tendencia difiere según el tipo de hogar: el ingreso de los hsn proviene mayoritariamente del trabajo para el mercado (80,4% en 2014) y le siguen en importancia las transferencias (18,3%). Para los ha esta distribución cambia significativamente, ya que si bien dichos hogares dependen de los ingresos por trabajo 13 (28,6%), los negocios agropecuarios aportan cerca de 40% y las transferencias representan cerca de una tercera parte del ingreso (29,5%), aspecto que nos habla de la diversidad en la fuente de ingresos de este tipo de hogar, al parecer una estrategia para lograr cubrir sus necesidades básicas. En los hogares que combinan negocios agropecuarios con otro tipo de negocios, es decir, los hayo, los ingresos por negocios (48%) superan a los ingresos por trabajo (29%). Cabe mencionar que esta estructura de distribución no presenta grandes cambios entre 2002 y 2014 (Gráfico 3).

Gráfico 3

México: tipo de hogar rural según rubro de procedencia del ingreso monetario, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014Se excluye la categoría de «Otros ingresos», debido a que los porcentajes son inferiores o iguales a 1%, excepto para los hogares ho en 2002, donde es 4%.

Como veíamos, el trabajo es la principal fuente de ingresos de los hogares rurales mexicanos y, sin embargo, para el año 2002 cerca del 38% de los hogares rurales no percibía este tipo de ingreso, cifra que disminuyó para 2014 a uno de cada cuatro hogares. A medida que un hogar desarrolla actividades relacionadas con los negocios agropecuarios, sus ingresos totales dependen menos de los ingresos por trabajo: para 2002, aproximadamente uno de cada dos ha y hayo no percibía ingresos provenientes del trabajo. Doce años después, esta tendencia se mantiene en los ha, pero, por el contrario, se observa una reducción de siete puntos porcentuales en los hayo (Gráfico 4). Si bien en los cuatro tipos de hogares rurales hubo un incremento en el porcentaje de los que sí reciben ingresos por actividades laborales, entre los ho y los hayo se observa que este aumento fue mayor. A pesar de que estos hogares envían más miembros al mercado de trabajo son quienes dependen menos del ingreso por trabajo e incluso no lo reciben. Como veremos más adelante, en los hogares campesinos más pobres el peso de las transferencias, el autoconsumo y el uso de la fuerza de trabajo familiar es de gran importancia.

Gráfico 4

México: tipo de hogar rural según sí tiene ingreso por trabajo, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014 *La diferencia es significativa solo para los ho (véase Tabla A2 del Anexo).

Con el interés de conocer con profundidad cómo se distribuyen los ingresos del trabajo remunerado, se observa que los sueldos tienen un mayor peso (Tabla 3) en 2002. Sin embargo, doce años después, disminuye en al menos cuatro puntos porcentuales su importancia y asoman actividades de carácter secundario, que no corresponden al trabajo principal. Conforme el hogar rural es más agrícola se diversifican las fuentes de ingresos por trabajo (6% en los hogares ha), recurriendo a la multiactividad como estrategia para la consecución de mejores ingresos. El poco dinamismo de los otros rubros permite conjeturar sobre la necesidad de los hogares de complementar el ingreso proveniente de la actividad principal ante la pérdida de seguridad y estabilidad que proveen los salarios.

Este comportamiento que se ha venido acentuando, al menos a partir de lo registrado por Lozada (2002) en su estudio sobre el papel de Prospera (antes Oportunidades o Progresa), y corrobora la pérdida de autonomía de los hogares agropecuarios para mantenerse vinculados a esta actividad y satisfacer sus necesidades, es decir, la barrera que separaba a la economía de subsistencia de la capitalista es cada vez más endeble (Wilk, 1997).

Tabla 3.

México: tipo de hogar rural según ingreso promedio per cápita de los rubros por trabajo, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Rubro del ingreso por trabajo 2002 2014
hsn ho HAyO ha Total hsn ho HAyO ha Total
Sueldos 96,2 92,9 98,7 98,2 96,2 91,7 93,9 95,4 92,2 92,6
Otras remuneraciones 2,3 4,5 0,5 0,8 2,2 5,4 4,2 2,7 5,9 5,0
Horas extra 0,3 0,5 0,5 0,1 0,3 0,6 0,8 0,6 0,3 0,6
Comisiones 1,2 2,1 0,3 0,8 1,2 2,2 1,2 1,3 1,6 1,8

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

Después de los ingresos por trabajo, las transferencias son el ingreso de mayor importancia para un hogar rural y representan el 19% de los ingresos totales (Gráfico 3). Dentro de las transferencias, los apoyos gubernamentales son los que tienen mayor importancia entre los hogares rurales: 36% y 52% para 2002 y 2014 respectivamente. Además, entre los hogares tipo ha, hayo y hsn en tan solo doce años se incrementó en un 20% la proporción de quienes reciben algún tipo de apoyo del Estado. Estos datos se complementan con la declaración del jefe del hogar (Tabla 2): en la medida en que un hogar depende más de los negocios agropecuarios reciben más apoyo del gobierno (80%), mientras que en los hsn este porcentaje es del 46%.

Otra forma de señalar el fenómeno de la multiactividad en los hogares rurales del país es a través del rastreo de la procedencia de los ingresos por trabajo según el sector de actividad económica. Así, un primer hallazgo es la pérdida de la centralidad de los ingresos por trabajo agrícola: en 2002 uno de cada tres pesos provenía del trabajo en las actividades primarias, mientras que para 2014 esa relación disminuyó al 20%. Es de resaltar el incremento de la terciarización en las zonas rurales del país: cerca del 50% de los ingresos laborales provienen de estas actividades. En los ha y hayo se observa una fuerte relación entre la obtención de ingresos por negocios agropecuarios e ingresos por trabajo provenientes de las actividades primarias: en la medida en que un hogar no dependa de los ingresos por negocios agropecuarios disminuye el peso del ingreso por trabajo agropecuario y gana importancia el ingreso por trabajo proveniente del sector secundario y terciario de la economía (Gráfico 5).

Gráfico 5

México: tipo de hogar rural e ingresos por trabajo según procedencia del sector de actividad, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014 *Se refiere a los empleos que no son ni el principal ni el secundario.

Un cambio importante entre los dos años analizados es la disminución del peso de las remesas dentro de los ingresos de los hogares, en especial para los hsn y ho, que son los que más reciben por este rubro: en 2002, de cada $ 100 del ingreso por transferencias que recibían los hsn casi $ 47 se provenían de remesas, lo que se reducía a $16 en 2014, mientras que para los hayo y ha las remesas corresponden a menos del 11% del ingreso por transferencias (Gráfico 6). Estos datos se confirman con lo expuesto en la Tabla 2, que indica que entre 2002 y 2014 disminuyó en 3,5% la proporción de hogares que reciben remesas, y que los hsn fueron los más afectados, con una disminución del 5%. Entre las posibles causas de la pérdida del peso de las remesas en los ingresos de los hogares, se encuentra la crisis financiera en Estados Unidos del año 2008, la deportación de mexicanos desde allí y el incremento de la migración de retorno en los últimos años.

El porcentaje del ingreso por transferencia debido a becas y donativos se mantuvo prácticamente igual entre los hsn y ho entre 2002 y 2014. Para el resto de los hogares analizados su participación disminuyó entre 6% (para los ha) y 2% (hayo) (Gráfico 6).

También es de destacar la importancia que adquirieron para el año más reciente del análisis las transferencias por jubilación, lo que resulta congruente con el comportamiento etario de la población en las localidades rurales. Sin embargo, el incremento de los hogares que reciben este tipo de ingreso no ha sido homogéneo en las localidades rurales: entre los hayo hubo un aumento de apenas 0,6%, y de 3,7% para los ha, mientras que en ho el incremento fue de 12,3% y en los hsn de 10% (Gráfico 6).

Gráfico 6

México: tipo de hogar rural según rubro de procedencia de los ingresos por transferencias, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

Con relación al nivel de ingresos, entre 2002 y 2014 se presenta una pérdida real del poder adquisitivo de los hogares rurales y los incrementos observados no son estadísticamente significativos (Tabla A3 del Anexo), evidencia que se presenta también en los hsn (que representan 50% de los hogares rurales). Además, cabe mencionar que los hogares que perciben ingresos por actividades derivadas del sector agropecuario (ha y hayo) obtienen, en promedio, un ingreso menor que los hogares no agrícolas, lo que habla de su mayor vulnerabilidad y de la precariedad en sus condiciones de vida, ya que no logran cubrir la canasta básica con el ingreso que obtienen (Tabla 4).

Para los ha resultó ser significativo el aumento de los ingresos provenientes de las remesas y para los ho el incremento de los ingresos por trabajo fue significativo y también lo fue la disminución de los ingresos por negocios, por lo que se obtiene una diferencia negativa en el ingreso total.

Tabla 4

México: tipo de hogar rural según ingreso promedio per cápita por rubro de procedencia, 2002 y 2014 (en pesos mexicanos)

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Rubro del ingreso corriente monetario 2002* 2014 Diferencia
hsn ho HAyO ha Total hsn ho HAyO ha Total hsn ho HAyO ha Total
Trabajo 1.369 578 252 289 795 1.449 860 307 353 934 79 282** 55 63 139
Negocios - 1.008 737 446 367 - 739 699 635 404 - -269** -39 190 38
Agropecuario - - 367 446 179 - - 320 635 168 - - -47 190 -11
Otros - 1.008 370 - 188 - 739 379 - 237 - -269** 9 - 49
Rentas de la propiedad 43 14 13 6 24 36 20 9 16 25 -7 6 -3 10 1
Transferencias 444 263 256 334 363 440 274 287 461 382 -4 11 32 127** 19
Otros ingresos 6 61 5 2 13 2 2 2 46 11 -4 -59 -3 44 -3
Total 1.863 1.925 1.263 1.077 1.562 1.927 1.895 1.304 1.512 1.756 64 -30 42 434 194

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

* A precios constantes de la segunda quincena de agosto de 2014

** La diferencia entre 2014 y 2002 fue estadísticamente significativa, con un nivel de confianza del 95% (véase Tabla A3 del Anexo).

En la Tabla 4 se muestran los resultados del modelo de regresión lineal elaborado para explicar el logaritmo natural del ingreso per cápita en los hogares rurales para los años 2002 y 2014. Se observa que entre los hogares ha disminuye en 23% el ingreso per cápita con respecto a aquellos hogares que no reciben ingresos por negocios (hsn) —que son el grupo de referencia— y que para los hayo hubo una reducción del ingreso monetario por integrante del hogar de 21% con respecto a los hogares de referencia. A su vez, el coeficiente para el tipo de hogar ho no fue significativo, es decir, no hubo una diferencia en el ingreso per cápita entre los ho y los hsn. Esto refuerza los hallazgos mencionados en los apartados anteriores, ya que aquellos hogares que dependen mayoritariamente de los ingresos por negocios agropecuarios fueron los más afectados económicamente. También se observa que el coeficiente del no es significativo, lo que añade más evidencia el argumento de que la variación intertemporal del ingreso para los hogares rurales no ha tenido mejoras (Tabla 5).

Cuando se observan las interacciones entre tipo de hogar y año, se observa que solo son significativas para los hogares tipo ho en 2014, con signo negativo, mientras que en los otros tipos de hogar no fue así (Tabla 5).

Observamos también que la variable de sexo del jefe del hogar no es significativa. En lo que respecta al resto de la variables independientes, resalta el efecto de la escolaridad, la cual aumenta el ingreso por integrantes del hogar conforme aumenta esta. Llama la atención que la categoría de Secundaria y más es la que más incrementa las percepciones monetarias del hogar, con un incremento de 96%(Tabla 5).

Adicionalmente, contar con algún apoyo del gobierno disminuye el ingreso por integrante del hogar en un 24%. Este resultado es esperable, dado que los hogares con menores ingresos son los más pobres y los que presentan las mayores desigualdades y vulneración de sus derechos sociales. Por lo general son estos hogares los que reciben los apoyos sociales por parte del Estado. En 2014 el porcentaje de la población en situación de pobreza en zonas rurales fue del 61,1%, por lo que las transferencias son de gran importancia para cubrir una parte de las necesidades de estos hogares campesinos.

Por otro lado, recibir remesas aumenta en 30% el ingreso de los hogares y por cada integrante ocupado adicional aumenta en 18% el ingreso per cápita de los hogares rurales (Tabla 5).

Tabla 5

México: resultados del modelo de regresión lineal múltiple para Y=Ln (ingreso corriente monetario) de los hogares rurales de los 2002 y 2014

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Log Ingreso monetario per cápita Coeficiente (β) p-valor Intervalo de confianza al 95%
Tipo de hogar hsn+
ho 0,161 (0,090) 0,084 (-0,022, 0,344)
HayO -0,217 (0,108) 0,046 (-0,43, -0,004)
ha -0,235 (0,078) 0,003 (-0,389, -0,081)
Año 2002+
2014 0,153 (0,090) 0,093 (-0,026, 0,332)
Tipo de hogar*Año hsn*2014+
ho *2014 -0,220 (0,099) 0,027 (-0,416, -0,025)
HAyO*2014 -0,205 (0,129) 0,111 (-0,459, 0,048)
ha*2014 -0,117 (0,109) 0,284 (-0,333, 0,098)
Edad del jefe del hogar 0,013 (0,002) 0,000 (0,010, 0,017)
Sexo del jefe del hogar Mujer+
Hombre 0,009 (0,042) 0,827 (-0,074, 0,092)
Escolaridad del jefe del hogar Preescolar o sin escolaridad +
Primaria incompleta o menos 0,354 (0,049) 0,000 (0,258, 0,450)
Primaria completa 0,515 (0,059) 0,000 (0,398, 0,632)
Secundaria completa o más 0,959 (0,092) 0,000 (0,777, 1,140)
Recibe el hogar ingreso monetarios por apoyos del gobierno No+
-0,241 (0,043) 0,000 (-0,327, -0,156)
Recibe el hogar ingreso monetarios por remesas No+
0,304 (0,049) 0,000 (0,209, 0,400)
Integrantes que perciben ingreso corriente monetario y tienen trabajo 0,184 (0,022) 0,000 (0,141, 0,228)
Constante 5,645 (0,134) 0,000 (5,382, 5,908)

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

+ Categoría de referencia. El error estándar de cada coeficiente se encuentra entre paréntesis debajo de este.

Por otra parte, para que la interpretación sea un poco más precisa con respecto de las variaciones del ingreso de los hogares en el tiempo, en el siguiente cuadro se muestran los efectos marginales de la interacción. Se observa que entre los hogares hayo y los ha, el ingreso per cápita ha disminuido poco más de 4%, entre 2002 y 2014. Esto refuerza el hallazgo de que los hogares rurales dependientes de los ingresos por negocios agropecuarios han empeorado su condición económica. El coeficiente marginal del año permite corroborar lo anterior, ya que no es significativo, de manera que el ingreso de los hogares analizados prácticamente no ha variado en doce años (Tabla 6).

Tabla 6

México: efectos marginales del tipo de hogar y año

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Característica Efecto marginal p-valor Intervalo de confianza al 95%
Tipo de hogar
ho 0,006 (0,006) 0,337 (-0,006, 0,019)
HAyO -0,047 (0,008) 0,000 (-0,063, -0,031)
ha -0,044 (0,008) 0,000 (-0,059, -0,028)
Año
2014 0,007 (0,008) 0,337 (-0,008, 0,023)

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014.

Nota El error estándar del efecto marginal se encuentra entre paréntesis debajo de este.

En suma, los ha presentan una fuerte heterogeneidad de ingresos por trabajo, negocios y transferencias. Al parecer, en este grupo se ubican los hogares que recurren a la diversificación de sus fuentes de ingresos como estrategia familiar de subsistencia, vinculando el mayor número de miembros del hogar al mercado de trabajo o estimulando la migración de sus miembros para lograr conseguir ingresos adicionales vía remesas.

En este mismo sentido, estos hogares recurren más la multiactividad para no depender exclusivamente de los ingresos agropecuarios, de modo que complementan su ingreso mediante la vinculación a ocupaciones en el sector secundario y terciario, aunque también requieren de manera importante de las transferencias.

Hogares rurales y el gasto monetario y no monetario

De manera generalizada es aceptado que la descripción del gasto de los hogares brinda elementos para conocer las condiciones de vida de los hogares y sus integrantes. En el Gráfico 7 se representa la aproximación empírica más inmediata de las estrategias implementadas por hogares rurales para satisfacer sus necesidades básicas. Por ejemplo, la disminución del peso de las remesas entre 2002 y 2014 posiblemente sea reflejo del incremento en 2,7% de las transferencias, especialmente en los hsn —los mismos que sufrieron una reducción más drástica en las remesas—. El aumento de las remuneraciones en especie en 2,3% con un mayor peso en los ha y los hayo se corresponde con la disminución del autoconsumo. Por otra parte, la relevancia que adquiere el valor del alquiler habla de la tendencia de los hogares asegurar su reproducción material a través de su gasto en el componente más fungible y el más duradero al mismo tiempo (Gráfico 7).

Gráfico 7

México: tipo de hogar rural según composición del gasto corriente no monetario, 2002 y 2014 (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

Para los dos años analizados se observa que los hogares rurales destinan la mayor parte de su ingreso monetario al gasto en alimentación, vestido y calzado, puesto que de cada $ 100 gastados aproximadamente $ 50 son para cubrir este tipo de bienes. Sin embargo, solo se observa un incremento en el porcentaje del gasto en estos rubros, entre los hsn (4,2%) y entre los ho (2,9%) (Gráfico 8). Aun con este incremento, se puede observar que prácticamente no hay cambios en el patrón de gasto de los hogares rurales, lo cual muy posiblemente sea reflejo del nulo incremento en sus ingresos (Taylor y Mora, 2015).

De igual forma es necesario indagar sobre el papel de las trasferencias gubernamentales en los hogares para que los niveles de gasto salud y educación tendieran a mantenerse, ya que el poco dinamismo en este rubro del gasto puede tener diversas posibles explicaciones, entre ellas, y más deseable es que los programas del gobierno como Prospera (antes Oportunidades) y el Seguro Popular de Salud están cubriendo las necesidades de salud y educación de los hogares rurales mexicanos. Otra explicación puede ser que por las diversas crisis económicas ocurridas en el período analizado los hogares rurales sacrificaron la inversión en capital humano de sus integrantes para poder recuperar su estado de salud en caso de alguna enfermedad o accidente. Así, Mercedes González de la Rocha (1993) encontró que durante la crisis económica de los noventa el gasto en alimentos no disminuyó gracias a que se destinó menos al gasto en salud o educación, aspecto que no se observó en los años analizados.

Gráfico 8

México: tipo de hogar rural según composición del gasto corriente monetario (en porcentajes)

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Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

Discusión y conclusiones

En este trabajo se evidencia el paulatino proceso de pérdida de importancia de las actividades agrícolas en los contextos rurales de México. El acentuado envejecimiento y la invariabilidad de la jefatura masculina y los bajos niveles de escolaridad en la población rural, la mayor relación de dependencia y la reducción del tamaño promedio de los hogares.

A partir de la construcción de la tipología de hogares en función de los ingresos derivados de los negocios agropecuarios y no agropecuarios, se encontró que en términos reales no hubo incrementos en el ingreso de los hogares rurales. Es de resaltar que el trabajo asalariado (agrícola y no agrícola) sigue siendo la principal fuente de ingreso de los hogares, aunque llama la atención que uno de cada tres hogares rurales no reciba remuneración por trabajo.

Con relación al nivel de ingresos, entre 2002 y 2014 se demuestra una pérdida real del poder adquisitivo de los hogares rurales, evidencia que se presenta también en los hsn (el 42% de los hogares rurales). Además, cabe mencionar que los hogares que perciben ingresos por actividades derivadas del sector agropecuario obtienen, en promedio, un ingreso monetario menor que los hogares no agrícolas, lo que habla de su mayor desigualdad, pobreza y vulnerabilidad.

En cuanto a estructura de los hogares, aquellos que se organizan exclusivamente con ingresos agropecuarios, los ha, tienen aún un peso significativo en la dinámica social y económica de las zonas rurales de México: uno de cada tres hogares rurales es de ese tipo, y si se toman en cuenta los hogares que combinan ingresos agropecuarios con otros ingresos su participación aumenta.

Los hogares con mayor vocación campesina tienen una fuerte heterogeneidad en su estructura de ingresos: por trabajo asalariado, negocios agropecuarios, remesas y subsidios del gobierno, y son quienes tienen un mayor número de integrantes que perciben ingreso corriente monetario. Es así como en este grupo se ubican los hogares que más recurren a la diversificación de sus fuentes de ingresos y a la multiactividad como estrategia familiar de subsistencia.

Para concluir, las políticas públicas deben estimular las dinámicas económicas, generar el acceso a la tierra y promover la escolaridad y capacitación de los jóvenes como mecanismo para disminuir la desigualdad, mejorar las condiciones de vida, la acumulación y superación de la pobreza a partir del impulso de la actividad agropecuaria mediante encadenamientos productivos. De esta forma será posible mejorar los ingresos por trabajo y las condiciones de vida de los hogares rurales y agrícolas del país.

Referencias bibliográficas

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Notas

[7] El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi) designa como rural a cualquier individuo que viva en una localidad con una población menor a 2500 habitantes, independientemente de la densidad de población o cercanía a las áreas urbanas, mientras que la población urbana es la que vive en localidades con 2500 o más habitantes (inegi, 2009).

[8] Este programa estuvo vigente entre los años 1995 y 2001. Años más tarde derivó en el programa Oportunidades y actualmente se lo conoce como Prospera. Para los componentes de educación y alimentación proporcionaba apoyos monetarios; mientras que para el componente de salud, el apoyo era a través de servicios y en especies, como consultas, pláticas y suplementos alimenticios.

[9] El lector interesado en los cambios que se hicieron en la enigh de 2002 puede consultar cepal (2003), Cortés (2005) y Damián (2008).

[10] Para hacer la lectura más fluida en la sección de resultados, cuando se especifica ingreso se hace referencia al ingreso corriente monetario y el gasto se relaciona con el gasto corriente.

[11] Estos rubros son el resultado de la suma de los ingresos que el hogar reportó tener por diferentes conceptos, los cuales son clasificados por el inegi en claves. Estas claves y su concepto para cada año analizado se pueden consultar en el Cuadro A1 del Anexo. La clasificación se hizo con base en inegi (2002), inegi (2014), Cortés (2005) y en el programa de cálculo de la estimación de la pobreza en México de .

[12] Las claves y el concepto que las conforman, con base en la clasificación de inegi para las enigh de 2002 y de 2014 de los componentes del gcm del gcnm, se pueden consultar en los Cuadros A2 y A3·del Anexo.

[13] Para el lector interesado en el procedimiento de deflactación se recomienda consultar la metodología propuesta por el Coneval en . También se detalla el procedimiento en la nota metodológica del artículo de Florez y Luna Contreras (2015).

[14] El inpc se obtuvo de .

[15] La condición de habla de lengua indígena o dialecto del jefe/a del hogar solo se presenta para el año 2014, debido a que a partir de 2008 se incorporó en la enigh la pregunta que permite obtener esta información.

[16] Se hizo esta transformación para mejorar el ajuste del mrlm. Para evitar perder la información de los hogares con ingreso monetario igual a cero se les sumó 0,01.

[17] Este ingreso por trabajo puede corresponder a trabajo asalariado agrícola y no agrícola.

Appendices

Anexo

Cuadro A1

Claves: los ingresos monetarios según rubro, 2002 y 2014

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Rubro del ingreso corriente monetario ENIGH 2002 ENIGH 2014
Trabajo Sueldos, salarios o jornal y pago por trabajo a destajo P001-P002 y P020 P001-P002, P011, P014, P018 y P067
Comisiones P003 P003
Horas extra P004 P004
Otras remuneraciones P005-P009 P005-P009, P013, P015-P016 y P020
Negocios propios Otros P010-P012, P018-P019 y P022-P023 P021-P022, P068-P070 y P075-P077
Agropecuarios P013-P017 P071-P074 y P078-P081.
Renta de la propiedad P021 y P024-P036 P012, P019 y P024-P031
Transferencias Jubilación P037-P041 P032-P036
Becas y donativos P042-P044 P037-P040
Remesas P045 P041
Apoyos del gobierno P046-P047 P042-P048
Otros P048 P049

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (s.f.), inegi (2015), Cortés (2005) y el programa de cálculo de la estimación de la pobreza en México de 2014 ().La descripción de cada concepto se puede consultar en inegi (s.f) y en inegi (2015).

Cuadro A2

Claves: los rubos del gasto corriente monetario, 2002 y 2014

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Rubro del gasto corriente monetario ENIGH 2002 ENIGH 2014
Suma de todas las claves cuando el tipo de gasto corresponde a gasto monetario, y las claves corresponden a:
Alimentos, vestido y calzado y su reparación A001-A243 y H001-H132 A001-A247, H001-H122 y H136
Transporte y comunicaciones B001-B007, M001-M018 y F001-F015 B001-B007, M001-M018, F001-F014 y R005-R008, y R010-R011
Salud y educación J001-J077, E001-E020, H091 y H092 J001-J072, E001-E021 y H134-H135
Vivienda, artículos y servicios de limpieza y otros C001-C024, I001-I026, G002-G005, G008-G015, G018-G020, G023-G030, G033-G047 y K001-K036 C001-C024, I001-I026, G001-G016, G101, K001-K037 y R001-R004
Esparcimiento, cuidados y accesorios personales, transferencias y otros gastos diversos D001-D024, E021-E036, H133-H143, L001-L030, N001-N016, T101-T104 y T092-T914 D001-D026, E022-E034, H123-H133, L001-L029, N001-N016, R009, R012-R013 y T901-T915

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (s.f) y inegi (2015).La descripción de cada concepto se puede consultar en inegi (s.f) y en inegi (2015).

Cuadro A3

Claves que componen el gasto corriente no monetario según rubro, 2002 y 2014

323857717007_gt14.png
Rubro del gasto corriente no monetario ENIGH 2002 ENIGH 2014
Estimación del alquiler Suma de todas las claves cuando corresponde a G007, G012 y G032 Suma de todas las claves cuando corresponde a G102 - G103.
Autoconsumo Suma de todas las claves cuando el tipo de gasto es declarado como gasto no monetario procedente de autoconsumo y las claves corresponden a todas las incluidas en el cuadro A2 Suma de todas las claves cuando el tipo de gasto es declarado como gasto no monetario procedente de autoconsumo y las claves corresponden a todas las incluidas en el cuadro A2. No se incluyen las claves Q001-Q016, K038-K045, R001-R013
Transferencias en especie Suma de las claves cuando el tipo gasto es declarado como regalos recibidos de otro hogar y las claves corresponden a todas las incluidas en el cuadro A2 Suma de las claves cuando el tipo gasto es declarado como regalos recibidos de otro hogar y las claves corresponden a todas las incluidas en el cuadro A2. No se incluyen las claves Q001-Q016, K038-K045
Remuneraciones en especie Suma de las claves cuando el tipo gasto es declarado como gasto no monetario por remuneraciones en especie y las claves corresponden a todas a las incluidas en el cuadro A2 Suma de las claves cuando el tipo gasto es declarado como gasto no monetario por remuneraciones en especie y las claves corresponden a todas a las incluidas en el cuadro A2. No se incluyen las claves Q001-Q016, K038-K045

Fuente: elaboración propia a partir de inegi (s.f) e inegi (2014). La descripción de cada concepto se puede consultar en inegi (s.f) y en inegi (2015).

Tabla A1

Pruebas de hipótesis sobre la diferencia en la proporción de los hogares según tipo y tamaño de localidad entre 2002 y 2014

323857717007_gt15.png
Tipo de hogar 2002 2014 Cambio en el la proporción (x100) P2014 - P2002 Error estándar de la diferencia Estadística z Nivel de significancia para la diferencia (dos colas) Conclusión*
Proporción (x100) Error estándar (x100) Proporción (x100) Error estándar (x100)
Localidades de 100.000 habitantes y más
Sin ingresos por negocios (hsn) 66,1 0,1 64,3 0,7 -1,8 0,745 -2,408 0,008 Significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 33,5 0,1 35,3 0,7 1,9 0,735 2,543 0,005 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 0,1 0,0 0,1 0,0 0,0 0,040 0,501 0,308 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 0,3 0,0 0,2 0,1 -0,1 0,050 -1,897 0,029 No significativa
Total 100,0 100,0
Localidades de 15.000 a 99.999 habitantes
Sin ingresos por negocios (hsn) 60,7 0,6 55,7 1,6 -5,0 1,680 -2,997 0,001 Significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 36,2 0,4 41,0 1,4 4,8 1,415 3,400 0,000 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 1,6 0,4 2,1 0,5 0,5 0,673 0,767 0,222 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 1,5 0,2 1,2 0,3 -0,3 0,354 -0,824 0,205 No significativa
Total 100,0 100,0
Localidades de 2.500 a 14.999 habitantes
Sin ingresos por negocios (hsn) 51,5 3,0 51,3 1,8 -0,2 3,482 -0,048 0,481 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 31,8 2,6 36,4 1,4 4,6 3,011 1,522 0,064 No significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 5,6 1,0 6.,3 0,7 0,8 1,176 0,658 0,255 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 11,2 0,8 6,0 0,8 -5,2 1,083 -4,793 0,000 Significativa
Total 100,0 100,0
Localidades de menos de 2.500 habitantes
Sin ingresos por negocios (hsn) 43,1 2,0 41,8 1,2 -1,3 2,337 -0,556 0,289 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 15,2 1,0 25,4 1,0 10,3 1,412 7,264 0,000 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 9,5 1,1 13,0 0,7 3,5 1,319 2,627 0,004 Significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 32,2 2,0 19,8 1,3 -12,4 2,431 -5,110 0,000 Significativa
Total 100,0 100,0

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

* Las pruebas de hipótesis son de dos colas, con un nivel de significancia de 0,05

Tabla A2

Pruebas de hipótesis sobre la diferencia en la proporción de los hogares rurales que sí reciben ingresos por trabajo entre 2002 y 2014 según tipo

323857717007_gt16.png
Tipo de hogar 2002 2014 Cambio en el la proporción (x100) P2014 - P2002 Error estándar de la diferencia Estadística z Nivel de significancia para la diferencia (dos colas) Conclusión*
Proporción (x100) Error estándar (x100) Proporción (x100) Error estándar (x100)
Sin ingresos por negocios (hsn) 78,6 1,9 78,4 1,6 -0,15 2,496 -0,061 0,476 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 51,1 3,1 73,0 1,5 21,85 3,427 6,375 0,000 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 42,9 4,4 50,7 2,7 7,80 5,196 1,501 0,067 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 51,8 2,9 48,4 2,6 -3,41 3,894 -0,875 0,191 No significativa
Total 62,4 1,9 67,5 1,3 5,10 236,846 1,834 0,033 No significativa

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

* Las pruebas de hipótesis son de dos colas, con un nivel de significancia de 0,05.

Tabla A3

Pruebas de hipótesis sobre la media del ingreso monetario per cápita de los hogares rurales según tipo y rubro entre 2002 y 2014

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Tipo de hogar 2002 2014 Cambio en el promedio μ2014 - μ2002 Error estándar de la diferencia Estadística z Nivel de significancia para la diferencia (dos colas) Conclusión*
Media (μ) Error estándar Media (μ) Error estándar
Ingreso monetario per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) 1.862,6 344,5 1.926,8 98,2 64,19 358,260 0,179 0,429 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 1.924,7 181,8 1.894,8 120,3 -29,97 217,998 -0,137 0,445 No significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 1.262,6 136,9 1.304,3 79,2 41,71 158,150 0,264 0,396 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 1.077,4 73,6 1.511,8 225,1 434,42 236,846 1,834 0,033 No significativa
Total 1.561,7 165,1 1.755,5 78,2 434,42 236,846 1,834 0,033 No significativa
Ingreso por trabajo per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) 1.369,4 337,8 1.448,5 91,7 79,1 349,970 0,226 0,411 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 578,2 69,0 860,4 60,9 282,2 92,095 3,065 0,001 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 252,2 47,8 307,4 32,8 55,2 58,028 0,951 0,171 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 289,5 20,5 352,7 34,3 63,3 39,962 1,583 0,057 No significativa
Total 794,8 155,3 933,6 54,6 138,7 164,612 0,843 0,200 No significativa
Ingreso por negocios propios per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) - - - - - - - - -
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 1..007,9 98,0 738,6 57,6 -269,3 113,662 -2,369 0,009 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 737,2 110,3 698,7 68,7 -38,5 129,928 -0,296 0,383 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 445,5 56,6 635,3 161,2 189,8 170,858 1,111 0,133 No significativa
Total 366,7 30,7 404,4 35,1 37,8 46,634 0,810 0,209 No significativa
Ingreso por negocios agrícolas per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) - - - - - - - - -
Solo con ingresos de otros negocios (ho) - - - - - - - - -
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 367,1 85,6 319,7 36,9 -47,4 93,195 -0,509 0,305 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 445,5 56,6 635,3 161,2 189,8 170,858 1,111 0,133 No significativa
Total 178,6 21,8 167,5 32,6 -11,1 39,198 -0,284 0,388 No significativa
Ingreso por otros negocios per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) - - - - - - - - -
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 1..007,9 98,0 738,6 57,6 -269,3 113,662 -2,369 0,009 Significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 370,0 45,2 379,0 41,2 8,9 61,172 0,146 0,442 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) - - - - - - - - -
Total 188,009 20,052 236,919 16,216 48,910 25,788 1,897 0,029 No significativa
Ingreso por rentas de la propiedad per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) 42,8 20,9 36,1 15,2 -6,8 25,860 -0,262 0,397 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 14,3 5,9 20,2 7,7 5,9 9,741 0,609 0,271 No significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 12,7 7,7 9,4 3,2 -3,2 8,365 -0,384 0,351 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 5,9 2,0 16,3 7,6 10,4 7,855 1,323 0,093 No significativa
Total 23,7 9,4 24,7 7,5 0,9 11,990 0,079 0,469 No significativa
Ingreso por transferencias per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) 444,0 40,3 440,4 34,8 -3,7 53,227 -0,069 0,473 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 263,2 54,7 273,8 26,0 10,6 60,585 0,175 0,431 No significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 255,6 38,9 287,1 18,6 31,5 43,103 0,731 0,232 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 334,1 34,8 461,3 40,6 127,2 53,481 2,379 0,009 Significativa
Total 363,2 25,7 382,3 18,8 19,1 31,830 0,599 0,275 No significativa
Ingreso por otros tipo diferencia a los anteriores per cápita
Sin ingresos por negocios (hsn) 6,3 5,8 1,8 0,8 -4,5 5,904 -0,760 0,224 No significativa
Solo con ingresos de otros negocios (ho) 61,2 60,6 1,7 0,8 -59,4 60,610 -0,981 0,163 No significativa
Con ingreso agropecuario y de otros negocios (HAyO) 4,9 4,6 1,7 0,9 -3,3 4,672 -0,703 0,241 No significativa
Solo con ingreso agropecuario (ha) 2,4 0,9 46,2 45,9 43,8 45,868 0,954 0,170 No significativa
Total 13,2 10,1 10,6 9,1 -2,7 13,586 -0,196 0,422 No significativa

Fuente: elaboración propia a partir de las enigh de 2002 y de 2014

* Las pruebas de hipótesis son de dos colas, con un nivel de significancia de 0,05.

- No aplica



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