Resumen

HOLA

Este artículo constituye una versión revisada de la ponencia originalmente presentada en el V Congreso de la Asociación Latinoamericana de Población, 25 de octubre de 2012, Montevideo, Uruguay


Este trabajo reúne los principales hallazgos de una investigación empírica, de naturaleza cuantitativa, sobre los principales factores asociados al logro educativo en la Argentina en el período 1950-2007; su objetivo principal es identificar las fuentes de desigualdad de oportunidades en el espacio educativo. Específicamente, se analiza el efecto de los orígenes sociales y de la segmentación educativa público-privada, entre otras variables, sobre las oportunidades de progresión educativa. Los datos provienen de la Encuesta sobre Estratificación y Movilidad Social relevada por cedop-uba en 2007. Los resultados de los modelos de regresión logística ajustados evidencian que en el espacio educativo se juega una parte muy importante de la reproducción intergeneracional de la desigualdad, en tanto las oportunidades de progresión educativa están fuertemente condicionadas por los orígenes sociales. Adicionalmente, el análisis muestra que los distintos tipos de escuela, así como los arreglos familiares, formalizan distintos canales de oportunidad, Las distintas desigualdades se acumulan, acentuando las diferencias de origen.

Introducción

Hacia finales del siglo XX, América Latina heredó un escenario de elevada polarización social como consecuencia de las reformas de corte neoliberal implementadas en la región (Lindenboim, 2010; Stiglitz, 2003; Katzman, 2001; Katzman et al., 1999).

Argentina –que tradicionalmente había contado con los mejores indicadores socioeconómicos dentro de América Latina– tampoco pudo escapar a dicha suerte: el empobrecimiento de su población –como consecuencia de la pérdida del empleo y de la precarización laboral–, la concentración del capital y la mayor desprotección de la clase trabajadora, producto de las reformas estructurales, configuraron un escenario social caracterizado por pronunciados desequilibrios de riqueza y oportunidades (Svampa, 2005; Salvia, 2010). Los rasgos cohesivos e integradores que tradicionalmente habían caracterizado a la sociedad argentina se debilitaron, y se multiplicaron los espacios de exclusión (Kruger, Formichella y Rojas, 2009: 80). El espacio educativo fue uno de ellos.

Desde mediados de 1980 en adelante, los especialistas señalan como rasgo cada vez más sobresaliente del sistema educativo argentino la distribución segmentada de la población en instituciones públicas y privadas según nivel socioeconómico: las clases acomodadas se desplazan al circuito privado de educación y el Estado paulatinamente va encasillándose en la atención de los sectores más desfavorecidos (Braslavsky, 1985; Morduchowicz, 2000; Tiramonti, 2003; Kessler, 2002). Asimismo, datos estadísticos extraídos para distintos años de la prueba PISA (Rodrigo, 2004; Kruger, 2011) encuentran una diferencia significativa en el nivel promedio de capital físico, la disponibilidad de recursos humanos y la calidad de organización interna entre las instituciones públicas y privadas, diferencia que también juega a favor de estas últimas. De hecho, en la actualidad, los especialistas coinciden en señalar la situación de relativa desventaja en términos nes públicas respecto de sus congéneres en escuelas privadas.

Recapitulando, el concepto de segmentación educativa refiere, por un lado, a la fragmentación social de la matrícula en torno al eje público-privado y, por el otro, a una desigual distribución de recursos entre uno y otro tipo de institución. En definitiva, el concepto de segmentación da cuenta de la apropiación diferenciada según nivel socioeconómico del bien educación.

Contrarrestando tal panorama desalentador, en la segunda mitad del siglo XX surge otro dato que revela la ampliación de la tasa de escolarización en los niveles educativos medios:

Este segundo proceso estaría operando en dirección opuesta al de la segmentación, ya que corrigiría parte de las desigualdades de origen, al promover el acceso a este nivel de personas anteriormente excluidas.

Señaladas ambas tendencias –la creciente segmentación educativa pública-privada, por un lado, y la ampliación de los niveles educativos generales de la población, por el otro–, tratamos de determinar los condicionantes del logro educativo, identificar las fuentes de inequidad para alcanzar ese logro y evaluar si los factores a él asociados se han modificado en el tiempo en la Argentina, a la luz de las transformaciones estructurales anteriormente señaladas.

El concepto de logro remite a una idea de resultado y, más específicamente, a la idea de resultado exitoso. Pero, ¿qué resultados se miden aquí? En concordancia con los estudios de estratificación educativa –campo en el cual esta investigación se inscribe–, el logro educativo es evaluado como una secuencia de transiciones educativas exitosas (transición primaria-secundaria, transición secundaria-universidad); es decir, lo que se evalúa son las oportunidades de progresión educativa.

Nos preguntamos si la ampliación en los niveles educativos generales de la población ha disminuido el peso de los orígenes sociales sobre las oportunidades de acceso al Secundario y a la educación Superior y si el tipo de establecimiento escolar –en un contexto de segmentación educativa– afecta diferencialmente el logro educativo de las personas. Asimismo, nos interesa determinar qué otras variables pueden estar condicionando los resultados educativos, en el contexto de profundos cambios sociales.

Por lo tanto, el objetivo general de la presente investigación será analizar el proceso de logro educativo de los argentinos finalizando el siglo XX e iniciando el siglo XXI. Específicamente, se buscará medir el peso relativo de los factores adscriptivos (sexo, nivel socioeconómico del hogar, etc.), de los factores institucionales (tipo de establecimiento educativo) y de mérito (desempeño escolar) sobre las oportunidades de continuar estudiando y, con ello, identificar en qué medida la educación contribuye a la reproducción de la desigualdad social y hasta qué punto esta permite trascender la posición social de origen. Asimismo, por medio de un análisis por cohortes, se evaluará el cambio en el tiempo de la influencia sobre el logro de los distintos factores antes mencionados.

Enfoque teórico-metodológico e hipótesis de trabajo

Como se mencionó, el problema de investigación aquí abordado se enmarca dentro del campo de estudios de estratificación educativa.

Al respecto, nuestro trabajo recoge gran parte de la propuesta de Lucas (2001), la cual combina o reúne los dos enfoques con los que tradicionalmente se ha abordado el análisis del logro educativo. El primero de ellos (enfoque de estratificación) señala la naturaleza acumulativa del logro educativo y concibe a dicho proceso como una secuencia de transiciones hacia distintos niveles (transición primaria-secundaria, transición secundaria-universidad); el análisis consiste en evaluar la influencia del origen social en las oportunidades de transición hacia cada uno de esos niveles por medio de modelos de regresión logística. El segundo enfoque (enfoque de “tracking”) analiza la influencia de los orígenes sociales sobre la ubicación o posición ocupada por los estudiantes dentro del sistema educativo estratificado curricularmente y evalúa la medida en que esas elecciones curriculares (tomar determinados cursos o elegir ciertas instituciones) proporcionan mejores posibilidades de logro educativo.

El desigual acceso a los niveles de educación formal (estratificación vertical) y la diferenciación institucional (estratificación horizontal) son dimensiones que determinan la posibilidad de logro educativo de las personas. Lucas, al unificar ambas perspectivas, proporciona un esquema comprensivo de los factores que condicionan los resultados educativos de los individuos; es por ello que se juzga útil la utilización de dicho enfoque en el presente trabajo.

Las únicas dos variantes que hemos introducido a la propuesta originalmente planteada por este autor han sido: en primer lugar, hemos considerado la ubicación de los individuos dentro de un sistema estratificado en torno al eje público-privado (en vez de en torno a su elección curricular); en segundo lugar, incorporamos al análisis variables explicativas (que se detallan en el apartado metodológico) no utilizadas por dicho autor.

Siguiendo el esquema de Lucas, se evaluará tanto el efecto de los distintos factores adscriptivos sobre las oportunidades de progresión educativa –es decir, sobre las oportunidades de experimentar la transición primaria-secundaria y secundaria-superior exitosamente– como la influencia ejercida por dichos factores sobre la ubicación de los individuos en establecimientos públicos y privados, en cada nivel. La técnica estadística seleccionada para llevar adelante el análisis empírico ha sido el modelo de regresión logística binomial, el cual será explicado en el presente documento.

En el esquema analítico propuesto, la variable “tipo de establecimiento educativo” es considerada alternativamente como variable dependiente e independiente. En calidad de variable dependiente, se analizan qué factores condicionan la elección por parte de los individuos (o de sus familias) de determinados tipos de establecimiento. En calidad de variable independiente, se convierte en factor explicativo de las oportunidades de transición hacia el siguiente nivel y de la ubicación del individuo por tipo de institución en el nivel siguiente. Esto último permite evaluar si el aspecto institucional condiciona diferencialmente las oportunidades de una transición exitosa en los niveles posteriores e identificar la conformación de circuitos educativos públicos y privados en el tránsito de las personas por el espacio educativo.

De alguna manera, el concepto que está por detrás de la anterior consideración es la idea trabajada por Angela O’rand (2009) bajo el nombre de efecto acumulado de las desventajas sociales; la misma alude al proceso por el cual las desigualdades de las etapas iniciales del curso de vida generan, a su vez, nuevas desigualdades que se van acumulando en el tiempo. Esta misma idea ha sido plasmada por Merton en el año 1968 bajo el concepto de Efecto Mateo, explicado con gran precisión por Franco, León y Atria:

El enfoque de Lucas –marco general de nuestra investigación–, al introducir la dimensión institucional en el análisis, precisamente, permite analizar los “efectos acumulados” de tal diferenciación sobre los resultados educativos: si los distintos tipos de escuela formalizan distintos canales de oportunidad, es de esperar que, en el tiempo, ellas den lugar a crecientes diferencias entre los sujetos.

Esta hipótesis será contrastada, a lo largo del documento, junto con otras tres hipótesis, a saber: en primer lugar, se estima que las brechas de acceso por nivel socioeconómico se reducirán en las cohortes más recientes, en función de la ampliación generalizada de los niveles educativos de la población; en segundo lugar, se cree que –producto del contexto de segmentación educativa descripto en la Introducción– la consideración del aspecto institucional en el análisis arrojará mejores resultados en términos de logro educativo para quienes asistieron a instituciones privadas; finalmente, se espera encontrar mayores niveles de segmentación educativa pública-privada en el Nivel Primario. Esta última suposición se basa en la hipótesis EMI de Lucas (2001), la cual indica que allí donde el acceso al nivel educativo es universal y donde se anulan, por lo tanto, las diferencias cuantitativas entre los grupos sociales (como sucede con la cobertura primaria en la Argentina), se profundizarán las diferencias cualitativas, es decir, los grupos privilegiados buscarán sacar ventaja asegurándose los mejores lugares dentro del sistema educativo estratificado.

Fuente de datos y universo de análisis

La presente investigación reviste un carácter empírico, de naturaleza cuantitativa. Los datos provienen de la Encuesta sobre Estratificación y Movilidad Social relevada por el Centro de Estudios de Opinión Pública de la Universidad de Buenos Aires (CEDOP-UBA) en el año 2007, la cual es representativa a nivel nacional.

El universo de análisis se recortó a los hombres y mujeres de entre 25 y 65 años que residían en el país en el año 2007. El criterio para definir el límite inferior de edad se estableció tratando de evitar al máximo el truncamiento de casos ya que es menos probable que los individuos inicien estudios superiores después de los 25. Asimismo, en el análisis se consideraron únicamente a aquellas personas nacidas en la Argentina que a sus 16 años también residían en el país.

Las variables del análisis y las técnicas estadísticas utilizadas

Con el objetivo de identificar los factores condicionantes del logro educativo en la Argentina durante el período señalado, se ajustaron modelos logísticos binomiales. Este tipo de modelos permite estimar la propensión de que un suceso “Y” ocurra (donde “Y” toma el valor 1) o no ocurra (donde “Y” toma el valor 0), en función de los valores que asumen un conjunto de variables independientes “X”. Asimismo, el modelo estima la influencia de cualquiera de las variables independientes sobre la dependiente manteniendo constante el efecto de las demás variables del modelo. Ello permite conocer el efecto “neto” de dicha variable sobre la propensión de que el suceso ocurra.

Como hemos mencionado en varias partes de este documento, el “suceso” específico que aquí se analiza es el logro educativo, el cual, siguiendo la propuesta de Lucas (2001), ha sido desagregado en una serie de resultados, a saber: transición primaria-secundaria exitosa, transición secundaria-superior exitosa y elección de establecimientos privados en los distintos niveles educativos.

Los resultados de dichos modelos se expresan en forma de “razones de momios”. Esta medida –a la cual nos referiremos de ahora en adelante de manera abreviada bajo la sigla RM– permite comparar las oportunidades de un grupo de experimentar un evento frente a las oportunidades de un segundo grupo –considerado como categoría de referencia– de experimentar ese mismo evento. En este sentido, las RM resultan una medida muy útil porque permiten evaluar qué atributos de las personas (sexo, estrato socioeconómico, etc.) las hacen más propensas a experimentar el suceso y así evaluar la existencia de desigualdad de oportunidades en función de esas características.

Respecto de la interpretación de las RM y pensando en los eventos que aquí se quieren medir (acceso a los distintos niveles educativos y asistencia a instituciones privadas), cuando la RM sea mayor a 1, el primer grupo se encontrará en relativa ventaja respecto del segundo en términos de acceso y de asignación de posiciones dentro del sistema educativo; por el contrario, cuando el resultado sea menor a 1, el primer grupo se encontrará en relativa desventaja; finalmente si la rm es igual 1, ello implicará que no existe desigualdad en las oportunidades de logro entre los dos grupos considerados.

En relación con las variables explicativas seleccionadas para el análisis, se ha seguido la propuesta analítica de Solís (2012), y se construyó un índice de orígenes sociales, el cual considera una serie de datos relativos al hogar del entrevistado cuando este tenía 16 años. El índice se elaboró a partir del estatus de la ocupación del padre –o de quien se desempeñaba como tal–, de la educación promedio de los padres (clima educativo en el hogar), del número de libros aproximados en el hogar (variable proxy del capital cultural) y, finalmente, de la propiedad de la familia sobre dos bienes: inmueble y auto (recursos económicos en el hogar).

Asimismo, se consideraron otros ejes de diferenciación adscriptiva en los modelos, tales como el sexo, el tipo de hogar de origen (nuclear o no nuclear) y la cohorte . Si bien se trata de cohortes de nacimiento, la delimitación de cada cohorte se efectuó teniendo en cuenta los años en los que los individuos tentativamente cursaron cada uno de los niveles educativos. Al respecto, el Cuadro 1 muestra los años estimados de ingreso de cada cohorte a cada uno de los niveles. Analizando dicho cuadro y considerando que los primeros datos sobre segmentación educativa en la Argentina datan de la década de 1980, rápidamente se desprende que nuestra fuente de datos únicamente nos permite captar el momento incipiente del problema de la segmentación educativa, lo cual plantea ciertos recaudos en la interpretación de los resultados.

Cuadro 1. Cohortes de nacimiento construidas para el análisis de los efectos de la segmentación pública-privada sobre las oportunidades de progresión educativa. Argentina. Año 2007

Si bien existen otras características adscriptivas –tales como la etnia o el contexto rural/urbano de origen– cuyos efectos sobre los resultados educativos hubiera resultado interesante investigar, las limitaciones planteadas por la fuente de datos hicieron imposible concretar tal análisis. Sí fue posible, en cambio, construir una variable dicotómica denominada “lugar de residencia a los 16 años” que permite analizar muy a grosso modo –dado que solo distingue la Región Metropolitana de Buenos Aires del resto de las regiones del país– si la dimensión espacial afecta diferencialmente las oportunidades educativas de los individuos y la intensidad con que lo hace.

Otro elemento central que se buscó evaluar fue la influencia del aspecto institucional sobre las oportunidades de progresión educativa. Este aspecto se evaluó a partir de la variable “tipo de establecimiento educativo”, que resultó fundamental para contrastar empíricamente si el tipo de institución afectaba el logro educativo de las personas. Dicha información permitió avanzar en el conocimiento de la segmentación educativa en la Argentina en términos no ya de sus determinantes sino de las consecuencias que acarrea para la consecución de sucesivos logros educativos. Es importante señalar que, aunque la encuesta permitía diferenciar inicialmente las escuelas privadas laicas de las religiosas, se tomó la decisión de unificar ambas categorías de la variable en una sola –“privado”– dado que el tamaño muestral planteaba dificultades para desagregar el análisis.

Finalmente, se consideró la autopercepción del desempeño educativo en cada uno de los niveles para evaluar la magnitud en la que dicho desempeño incide sobre las oportunidades de progresión educativa. Como el nombre de la variable lo sugiere, se trata de una medida declarada por los entrevistados y no de una evaluada con criterios objetivos, como, por ejemplo, el promedio general del estudiante. Pero era la única medida de la que se disponía para determinar la influencia de los factores de mérito (capacidades individuales) sobre los resultados educativos. Ciertamente, no está exenta de dificultades, dado que muchas personas valoran retrospectivamente su experiencia en función de sus “éxitos” o “fracasos” sucesivos; no obstante, a falta de otra mejor, se la utilizó en el análisis, con las salvedades del caso.

Condicionantes del logro educativo en la Argentina

Primeros resultados descriptivos

Los primeros resultados del análisis realizado a partir de cuadros bivariados –presentados en el Anexo– sugieren que el logro educativo en la Argentina en el período considerado depende en gran medida del origen social y que, en el contexto de la segmentación educativa pública-privada, el tipo de establecimiento también actúa como un fuerte condicionante de dicho logro.

La desigualdad de oportunidades según origen social se manifiesta en el hecho de que los grupos con distintos niveles socioeconómicos están desigualmente representados en cada uno de los niveles educativos (): acceden al Nivel Medio el 95 por ciento de quienes provienen de estratos altos, el 76 por ciento de los que pertenecen al estrato medio y un 44 por ciento de los pertenecientes al estrato bajo. Estos porcentajes se reducen a 67, 27 y 8 por ciento, respectivamente, en el Nivel Superior, indicando que las brechas de acceso entre estratos son más pronunciadas en este último nivel.

En relación con la evidencia empírica acerca de que la dimensión institucional moldea los resultados educativos, se analizaron las probabilidades de acceso al Nivel Medio y al Nivel Superior, teniendo en cuenta si en el nivel previo se asistió a una institución pública o privada, controlando por nivel socioeconómico del hogar de origen (). De acuerdo con los datos, el haber cursado en una institución privada en el nivel previo mejora sustancialmente las probabilidades de acceso tanto al Nivel Medio como al Superior, sobre todo en los estratos socioeconómicos medios y bajos: las oportunidades de acceso al Nivel Secundario mejoran 21 y 40 puntos porcentuales, respectivamente, para aquellos que asistieron a instituciones privadas en el nivel previo.

Asimismo, el tipo de hogar pareciera ejercer una influencia para nada despreciable sobre el logro educativo de los individuos, principalmente en el Nivel Superior, donde las oportunidades de ingresar son un 57 por ciento menores para quienes proceden de hogares no nucleares ().

Finalmente, las variables adscriptivas –sexo y lugar de residencia– parecieran condicionar poco el acceso y más los itinerarios educativos públicos o privados de los individuos ( y ).

Análisis multivariado

Esta primera evidencia empírica fue puesta a prueba mediante modelos estadísticos, los cuales permitieron medir la magnitud y la significancia estadística de las relaciones previamente encontradas y evaluar cuáles de ellas persisten y cuáles se desvanecen cuando se implementa una explicación de corte multidimensional a partir de modelos logísticos.

En este sentido, los distintos grupos de variables cuyo efecto se deseaba evaluar –factores adscriptivos e institucionales y de mérito– fueron incorporados progresivamente a un modelo base, en el cual se consideraron distintas medidas de origen social. La incorporación en modelos sucesivos de las variables “tipo de establecimiento educativo”, “tipo de hogar de origen”, etc., permitió evaluar hasta qué punto dichas variables median la relación entre orígenes sociales y logro.

En los siguientes apartados, se presentan las tablas de los modelos logísticos ajustados junto con la interpretación de sus resultados.

Factores asociados a la progresión educativa

Las Tablas 1 y 2 resumen los resultados de los modelos ajustados para evaluar los condicionantes de la progresión educativa hacia el nivel educativo Medio y Superior, respectivamente.

Tabla 1. Factores asociados a la progresión educativa hacia el Nivel Educativo Medio. Argentina. Años 1950-2007

Tabla 2. Factores asociados a la progresión educativa hacia el Nivel Educativo Superior. Argentina. Años 1950-2007

Tal como se mencionó en el apartado anterior, en ambos casos se consideró un “modelo base” –consignado comoModelo 1– que incluye el sexo, el lugar de residencia a los 16 años y las cuatro variables “insumo” del índice de orígenes sociales (estatus ocupacional del padre, índice de recursos económicos en el hogar, escolaridad promedio de los padres y libros aproximados en el hogar de origen). Se optó por desagregar el efecto de los orígenes sociales en este primer modelo para poder evaluar si todas las variables del índice tenían un efecto significativo sobre la transición hacia el Nivel Medio y el Superior. Respecto de este último punto, efectivamente se constata en la transición hacia el Secundario que todos los coeficientes de las variables de orígenes sociales son significativos, a la vez que se observa –a partir de los coeficientes estandarizados– que el mayor efecto sobre las chances de acceder al secundario es ejercido por las variables de capital cultural: los libros aproximados en el hogar y la educación promedio de los padres son las dos variables que más pesan sobre una transición exitosa. En la transición hacia el Nivel Superior, prácticamente se observa la misma tendencia, aunque algunas categorías del índice de recursos económicos no son significativas.

Respecto del efecto de las demás variables del modelo sobre las chances de acceder a cada uno de los niveles, ni la residencia a los 16 años ni el sexo condicionan la transición primaria-secundaria (ninguno de los coeficientes es significativo), y los coeficientes reflejan mayores chances de acceso al Nivel Medio en las cohortes más recientes. En el Nivel Superior, el efecto cohorte sobre las chances de acceso también es significativo, aunque más débil, y el elemento a destacar es que –aun controlando por las demás variables del modelo– las mujeres tienen un 32 por ciento más de chances de acceder al nivel que los hombres. Al respecto, Torrado (2003: 222) señala que “… en la década del ’40 y del ’50 las mujeres alcanzaron y aun superaron la matrícula de los varones en la escuela primaria y en la secundaria [y que] a partir de la década del ’60, persiguieron la matrícula masculina en la educación superior hasta superarla”, dato que otorga entidad a nuestros hallazgos.

Asimismo, la residencia tampoco condiciona el acceso a este último nivel. En el segundo modelo planteado para cada una de las transiciones (Modelo 2), se consideran las mismas variables que en el modelo anterior pero se reemplazan las que refieren a orígenes sociales por una medida resumen expresada en un índice de orígenes sociales. Ello permite reducir la dimensionalidad del análisis, lo que facilita la interpretación de los resultados. Al introducir esta modificación, el efecto cohorte se hace más fuerte en ambas transiciones, evidenciando la enérgica ganancia educativa que tuvo lugar en la Argentina en la segunda mitad del siglo, a la vez que se hace evidente el fuerte componente de herencia que tiene el logro educativo en términos de acceso, sobre todo en el Nivel Secundario: en ese nivel, una desviación estándar del índice de orígenes sociales multiplica las chances de acceso por 5.96; en la transición hacia el Nivel Superior, el efecto multiplicador de las chances por cada desviación estándar del índice es menor (3.38), pero tampoco resulta deleznable.

El Modelo 3 incorpora una nueva variable al análisis: el tipo de hogar de origen. Controlando por el índice de orígenes sociales –y demás variables del modelo–, provenir de un hogar nuclear mejora notablemente la chances de acceso en ambas transiciones: para esos individuos, las chances son aproximadamente 70 por ciento mayores que las de aquellos que provienen de hogares no nucleares. Este modelo evidencia la situación de relativa vulnerabilidad en la que se encuentran los estudiantes de familias no nucleares.

El Modelo 4 incorpora una dimensión clave de nuestro análisis: el tipo de establecimiento educativo al que el individuo asistió en el nivel previo. Controlando por el índice de orígenes sociales, el efecto del aspecto institucional sobre el logro en la transición primaria-secundaria es contundente: las chances de acceso al Nivel Secundario se cuadriplican en el caso de quienes provienen de primarias privadas (la RM es igual a 4.07). En la transición secundaria-superior el efecto institucional es menos pronunciado que en la transición precedente, pero sigue teniendo un fuerte impacto sobre las oportunidades de los individuos: las chances de acceso al nivel son un 70 por ciento mayores para quienes provienen de una Secundaria privada. El factor institucional, por lo tanto, está operando como aspecto clave en la transmisión de las desigualdades de acceso.

Finalmente, el Modelo 5 incorpora la variable de desempeño escolar. La incorporación de tal variable al modelo resulta interesante porque ello permite controlar efectivamente cuánto de las habilidades personales influyen en las posibilidades de continuar estudiando, argumento del que se sirven los neoclásicos para justificar las desigualdades de logro. En nuestros datos se constata una fuerte asociación entre desempeño y progresión educativa: para quienes tenían un desempeño por arriba del promedio en la Primaria las chances de continuar estudiando la Secundaria se multiplican por 3 respecto de quienes tenían un rendimiento escolar por debajo del promedio en ese nivel; y la magnitud de este efecto es aún más fuerte en la transición secundaria-superior (si el desempeño escolar en el Nivel Medio estuvo por arriba del promedio, las chances de acceso al Nivel Superior se multiplican por 5.19). Sin embargo, el desempeño individual no explica por sí mismo los resultados individuales: el coeficiente de los orígenes sociales pierde muy poco peso como determinante de la progresión educativa hacia los distintos niveles cuando se incorpora la variable sobre desempeño, lo mismo que el coeficiente de la variable tipo de hogar.

Para finalizar, es importante señalar que se plantearon distintas interacciones entre las variables de los modelos. Específicamente, se puso atención en explorar si los efectos de los orígenes sociales sobre los resultados cambiaban en el tiempo (interacción cohorteíndice de orígenes sociales) y si el tipo de escuela afectaba diferencialmente los resultados en distintos momentos (interacción cohorte-tipo de escuela del nivel previo). Sin embargo, ninguna de las interacciones resultó estadísticamente significativa, por lo que no se dispone de evidencia estadística suficiente para concluir que el peso del origen social y de la dimensión institucional sobre las chances de progresión educativa se haya modificado durante el período considerado.

Factores asociados a la elección de instituciones educativas privadas

Las Tablas 3, 4 y 5 resumen los resultados de los distintos modelos ajustados para evaluar los condicionantes de la elección de establecimientos privados en cada uno de los niveles. Al igual que en el apartado anterior, la estrategia analítica consistió en ir incorporando nuevas variables a cada uno de los modelos hasta encontrar aquel que mejor ajustara los datos y tuviera mayor capacidad explicativa. Así, el Modelo 1 incluye únicamente variables sociodemográficas y de origen social; el Modelo 2 replica el anterior aunque considera una medida resumen para dar cuenta de las características del hogar y no un conjunto de variables –como en el caso del modelo anterior–; el Modelo 3, por su parte, incorpora la variable “tipo de hogar”; y los Modelos 4 y . incorporan, respectivamente, las variables “tipo de institución a la que asistió en el nivel previo” y “desempeño escolar en el nivel previo”.

Tabla 3. Factores asociados a la elección de instituciones privadas en el Nivel Primario. Argentina. Años 1950-2007

Tabla 4. Factores asociados a la elección de instituciones privadas en el Nivel Medio. Argentina. Años 1950-2007

Tabla 5. Factores asociados a la elección de instituciones privadas en el Nivel Superior. Argentina. Años 1950-2007

En relación con los factores asociados a la selección de instituciones privadas en el Nivel Primario (Tabla 3), se observan las siguientes asociaciones:

La elección de instituciones privadas en el Nivel Medio o Secundario (Tabla 4) también está asociada al nivel socioeconómico de origen (en el Modelo 5 –que es, junto con el Modelo 4, el que mejor ajusta los datos– las chances aumentan un 59 por ciento por cada unidad adicional del índice de orígenes sociales) y al sexo del entrevistado (en el Modelo 5 las chances de las mujeres son un 37 por ciento mayores que la de los hombres). La cohorte de nacimiento y el lugar de residencia arrojan coeficientes significativos en los modelos que no consideran el tipo de establecimiento educativo previo, es decir, hasta elModelo 3. Sin embargo, cuando se controla por esa variable (Modelos 4 y 5.), el efecto de las dos variables anteriores pierde significancia y es absorbido por esta última. Se cree que el hecho de que desaparezca el efecto cohorte cuando se incorpora al análisis el tipo de establecimiento en la Primaria guarda relación con el hecho de que la preferencia por instituciones privadas en ese nivel genera una demanda acumulada por servicios educativos privados en el nivel analizado; esto permitiría hablar de la existencia de circuitos, los cuales –tal como lo evidencian las RM de quienes asistieron a instituciones privadas versus los que asistieron a públicas en el Nivel Primario (13.08 en el Modelo 5)– pasan a ser el factor que mayormente explica la elección de instituciones privadas en este nivel: quienes inician su escolaridad en instituciones privadas continuarán, con muy altas chances, educándose en establecimientos privados en el Nivel Medio. El último modelo presentado en la Tabla 4 merece una ulterior consideración: la variable “desempeño escolar” no es estadísticamente significativa para determinar el tipo de escuela por la que optan las familias para enviar a sus hijos.

Respecto de los factores asociados a la elección de instituciones privadas en el Nivel Superior, el cual agrupa tanto a instituciones terciarias como universitarias, un primer elemento a señalar, a partir de la interpretación de los resultados de la Tabla 5, es que las preferencias en este nivel se invierten hacia las instituciones públicas, las cuales gozan de amplio prestigio en la sociedad, aun entre los estratos más acomodados. En correspondencia con el dato anterior, el índice de orígenes sociales no resulta significativo para la elección de instituciones privadas en este nivel. Sí lo es, en cambio, el tipo de hogar de origen, pero en un sentido contrario al señalado en el análisis de otros resultados: los hogares nucleares tienen menos chances que los no nucleares de asistir a instituciones privadas (la RM de los primeros respecto de los segundos es igual a 0.45, lo que indica que las chances de asistir a esas instituciones en este nivel para quienes provienen de hogares nucleares son un 65 por ciento menores). Posiblemente se trate de establecimientos de bajo costo pero que les aseguran a los individuos un tiempo de estudios menor, por lo que el costo de oportunidad de estar estudiando –respecto de trabajar– se ve reducido. Asimismo, debe señalarse que, aun cuando el tipo de institución previa incrementa las chances de optar por instituciones privadas en el Nivel Superior, el efecto circuito no es tan fuerte como lo era en el Nivel Medio (las RM son 1.19 veces mayores para quienes provienen de instituciones secundarias privadas); es decir, hay mayor movilidad privadopúblico en la transición hacia el Nivel Superior, y los circuitos no son tan cerrados a la hora de determinar la ubicación de los sujetos en este nivel.

Para finalizar, en los modelos ajustados en esta sección se planteó una interacción entre cohorte e índice de orígenes sociales a fin de contrastar si el peso de los orígenes sobre la elección de instituciones privadas se incrementaba en el tiempo, pero tal interacción no resultó estadísticamente significativa. Es decir, no se cuenta con suficiente evidencia para afirmar que el peso de los orígenes sociales sobre la elección de escuelas privadas se haya intensificado en el tiempo.

Reflexiones finales

El análisis sobre los factores asociados al logro educativo en la Argentina en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI ha revelado que en el espacio educativo se juega una parte muy importante de la reproducción intergeneracional de la desigualdad en tanto las oportunidades de acceso están fuertemente condicionadas por los orígenes sociales, sobre todo en la transición hacia el Secundario. En ese sentido, nuestros resultados apoyan la hipótesis de selectividad de Mare (1981), la cual asocia la reducción de la brechas por nivel socioeconómico en las transiciones educativas avanzadas con el hecho de que los estudiantes de menor nivel socioeconómico que lograron transitar exitosamente los primeros niveles educativos se encuentran más “selectos” entre los estudiantes con habilidades académicas y, por lo tanto, se vuelven más competitivos frente a los estudiantes de mayor nivel socioeconómico, lo que permite reducir las brechas de los resultados educativos entre uno y otro grupo en ese nivel.

Asimismo, dentro de las distintas dimensiones consideradas en el índice de orígenes sociales, las variables que más explican las diferencias de resultados obtenidos por los individuos son la cantidad de libros en el hogar y la educación promedio de los padres. Ambas variables aluden al capital cultural presente en el hogar de origen y revelan que dicha dimensión actúa como la principal correa de transmisión de las desiguales educativas. Los resultados anteriores coinciden con las conclusiones de un trabajo reciente de Jorrat (2011) quien, a partir de una muestra integrada para los años 2003-2007 para el total del país, también encuentra que la educación de los padres –y sobre todo la de la madre– es un antecedente importante en la consecución de logros educativos.

Adicionalmente, el análisis precedente ha permitido identificar dos nuevas formas de desigualdad que agudizan o acentúan las inequidades de origen: el tipo de hogar y el establecimiento educativo.

Respecto del primer factor, los hogares no nucleares representan una desventaja notable para la progresión educativa, sobre todo en la transición secundaria-superior. Se cree que ello guarda relación con la situación de relativa vulnerabilidad económica de estos hogares frente a la de los hogares nucleares, lo cual ejerce una presión adicional sobre sus miembros para incorporarse más tempranamente al mercado de trabajo, circunstancia que compite con la continuidad de los estudios. Al mismo tiempo, el tipo de hogar supone distintos contextos de crianza, cuidado y expectativas educativas sobre sus miembros, dimensiones que también podrían estar incidiendo sobre los resultados observados. Con respecto al segundo factor, se encontró que la posición de los sujetos dentro del sistema educativo estratificado condiciona fuertemente los logros futuros, sobre todo en las etapas iniciales del proceso. Lo anterior es un hallazgo central de nuestra investigación y confirma la hipótesis de que, en contextos de segmentación, quienes asistieron a instituciones privadas en los niveles iniciales mejoraron sus chances de progresión educativa. Atentos a lo anterior, sería correcto afirmar que los circuitos educativos públicos y privados “desigualan” a estudiantes con un mismo nivel socioeconómico y, por lo tanto, estarían ampliando la desigualdad de origen.

En relación con los demás ejes de diferenciación considerados en el análisis, se concluye que ni la dimensión espacial ni el sexo condicionan la progresión educativa hacia el Nivel Medio pero sí la posibilidad de asistir a instituciones privadas, tanto en ese nivel como en el Primario. Se ha argumentado que ello guarda relación con características estructurales del sistema educativo argentino, en el que la oferta privada se concentra sobre todo en el AMBA y en el que el universo de instituciones privadas se compone mayoritariamente de instituciones con orientación religiosa católica, las cuales tradicionalmente han reclutado a un estudiantado femenino. Respecto del acceso al Nivel Superior, nuestros datos sugieren mayor preeminencia femenina en ese resultado.

Por otro lado, la consideración de la medida de desempeño individual en los modelos evidenció que, si bien las capacidades individuales intervienen a favor de mejores resultados, ese desempeño no es condición suficiente para explicar la diferencia en el logro, lo que refuta empíricamente todo intento de justificación de las diferencias exclusivamente por esos motivos. Por el contrario, los logros educativos tienen un componente hereditario muy fuerte en el país bajo estudio, en el período considerado.

Por su parte, los cambios intercohorte reflejan la enorme ganancia en los niveles educativos generales de la población argentina en la segunda mitad del siglo XX y muestran que dicho proceso fue acompañado de una creciente demanda por servicios educativos privados.

La apropiación de las vacantes privadas se dio en mayor medida entre los sectores más aventajados, y ello desde la primera cohorte. Este hallazgo aporta evidencia empírica sobre un dato otrora desconocido –por la falta de datos estadísticos– respecto de las características socioeconómicas del público que se incorporó a las instituciones privadas a partir de la década de 1950, en el contexto de ampliación de la oferta privada. Los especialistas consideraban “… posible que allí se haya iniciado el lento proceso, que hoy ya está constatado estadísticamente, de desplazamiento de los sectores socioeconómicamente más altos al circuito privado de educación y el paulatino encasillamiento del Estado en la atención de los sectores más desfavorecidos” (Tiramonti, 2003: 89); tal presunción cobra fuerza a la luz de nuestros hallazgos.

Asimismo, los datos confirman otra de las hipótesis planteadas en secciones anteriores: efectivamente, se observan mayores brechas por nivel socioeconómico en el acceso a instituciones privadas en el Nivel Primario, nivel en el cual el acceso es más generalizado y en el que –siguiendo la hipótesis emi de Lucas (2001)– los estratos altos buscan “sacar ventaja” procurándose un lugar en las “mejores escuelas”, que –en el contexto de la segmentación educativa señalada en la Introducción– se identificarían, en promedio, con las escuelas privadas. Por el contrario, en el Nivel Superior las preferencias de los sectores más aventajados se orientan hacia las instituciones públicas, las cuales gozan de amplio prestigio en la sociedad.

Todo lo anterior permite concluir que, aun cuando se ha avanzado mucho en la incorporación de vastos sectores de la población al sistema educativo en el período considerado, el análisis multivariado demuestra que todavía persisten inequidades muy pronunciadas entre estratos socioeconómicos y que la desigualdad de oportunidades reviste nuevos ropajes: provenir de un hogar no nuclear y recorrer itinerarios educativos públicos coloca en situación de relativa desventaja a quienes pertenecen a un mismo estrato socioeconómico.

Para finalizar, es preciso destacar que el análisis no aportó evidencia estadística que nos permita aseverar que la ampliación de los niveles educativos redujo la brecha de acceso entre los estratos socioeconómicos. Este hallazgo reafirma conclusiones parciales del estudio de Jorrat anteriormente citado, el cual señala que “no se observa una pauta de disminución de la desigualdad de oportunidades educacionales en la Argentina” (Jorrat, 2011: 39). Asimismo, nuestros datos tampoco apoyan la presunción de que los factores condicionantes del logro se hayan modificado en el tiempo. Sin embargo, cabe insistir en que ello puede guardar relación con el hecho advertido en otras partes de este documento: la fuente de datos utilizada permitió construir cohortes de nacimiento cuyo ingreso a la Primaria tuvo lugar entre los años 1948 y 1988 y a la Secundaria entre los años 1955 y 1995, períodos en los que, si bien la segmentación pública-privada por nivel socioeconómico ya había sido identificada como un rasgo sobresaliente del sistema, el fenómeno no había adquirido las dimensiones que adquirió en décadas posteriores. Posiblemente el efecto captado en nuestra investigación y las asociaciones sugeridas entre tipo de establecimiento y logro se hayan profundizado o cobrado nuevas aristas en cohortes más recientes. Resultaría deseable, entonces, continuar la propuesta analítica aquí presentada con cohortes más jóvenes, empresa a la que también se invita a otros investigadores.

Por último, quisiéramos subrayar el siguiente punto: si bien nuestra propuesta analítica considera la influencia de los aspectos institucionales del espacio educativo sobre las oportunidades de logro de las personas, también es cierto que los mismos no se limitan únicamente a la segmentación pública-privada del sistema. Tal como lo destaca Kerkhoff (1995), la separación de los estudiantes en escuelas especializadas, la formación de grupos dentro de las instituciones educativas según la capacidad de los estudiantes y el grado de especialización de las credenciales educativas son algunas otras de las maneras en que la institución puede condicionar el logro futuro de los individuos , Sin embargo, las restricciones planteadas por las base de datos no nos permitieron abordar esta complejidad de situaciones. Reconocemos, pues, que hay una heterogeneidad de circunstancias que nuestro trabajo no ha logrado captar y sobre las cuales resultaría deseable avanzar en futuras investigaciones.

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