Resumen

HOLA

«El gran reto no se encuentra en el envejecimiento demográfico en sí mismo, sino en el comportamiento social y económico ante tal proceso»


Las estadísticas de la revisión 2017 del informe Perspectivas de la población mundial que elabora la División de Población de la Organización de la Naciones Unidas (onu) estiman queen 2015 la población de sesenta y más años fue el 12,3% de la población mundial y que aumentará al 21,3% en 2050. A partir de estas cifras se hace necesaria una reflexión sobre el proceso de envejecimiento y sus efectos y desafíos en las políticas públicas. Ese es el propósito y contenido de esta entrevista, para la que se buscó la voz de un experto y pionero en el tema de envejecimiento. En lo que sigue, dialogamos con Roberto Ham Chande, profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte, con estudios de doctorado en Demografía en la Université de Paris-Nanterre, con amplios reconocimientos por sus contribuciones al conocimiento de los problemas demográficos, incluyendo el Premio Nacional de Demografía de México en 2009.

Las estadísticas de la revisión 2017 del informe Perspectivas de la población mundial que elabora la División de Población de la Organización de la Naciones Unidas () estiman que en 2015 la población de sesenta y más años fue el 12,3% de la población mundial y que aumentará al 21,3% en 2050. A partir de estas cifras se hace necesaria una reflexión sobre el proceso de envejecimiento y sus efectos y desafíos en las políticas públicas. Ese es el propósito y contenido de esta entrevista, para la que se buscó la voz de un experto y pionero en el tema de envejecimiento.

En lo que sigue, dialogamos con Roberto Ham Chande, profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte, con estudios de doctorado en Demografía en la Université de Paris-Nanterre, con amplios reconocimientos por sus contribuciones al conocimiento de los problemas demográficos, incluyendo el Premio Nacional de Demografía de México en 2009.

En la segunda década del siglo xxi la región de América Latina y el Caribe (ALyC) enfrenta importantes cambios socioeconómicos, políticos y demográficos. En relación con estos últimos, el envejecimiento demográfico se juzga como un «proceso cierto e inevitable», pero con especificidades. ¿Cuáles son las principales particularidades que atañen a la región?

Es cierto que existe un proceso de envejecimiento demográfico a nivel mundial que se manifiesta en un incremento en números absolutos y porcentuales de la población en edades avanzadas. En la actualidad, aproximadamente una de cada diez personas tiene sesenta años o más, pero en el año 2050 se estima que será una de cada cinco personas.

Este envejecimiento demográfico es consecuencia de la transición demográfica, específicamente del declive de las tasas de fecundidad junto con el descenso de la mortalidad infantil y el aumento de la esperanza de vida. En este proceso, los países están siguiendo distintos parámetros. Algunos están ya muy adelantados. Ya sabemos de países como Japón, donde más del 30% de la población tiene sesenta años o más, o de países europeos como Italia, Portugal, Finlandia, Alemania o España con números elevados de personas mayores.

En el caso de ALyC el proceso de transición demográfica no es uniforme. Países como Uruguay, Cuba y Puerto Rico están en una fase muy avanzada de la transición y Argentina, Chile y Costa Rica, en transición avanzada. La mayoría de los países, como Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela, se encuentran en una fase intermedia. Solo algunos países del Caribe y de Centroamérica, como Belice, Bolivia y Guatemala, pueden clasificarse como países de transición moderada.

Al mismo tiempo, en la mayoría de los países de la región el proceso de transición demográfica, y el consecuente envejecimiento ocurre con mayor rapidez. Esta mayor velocidad se relaciona con la dinámica demográfica, pero sobre todo con los avances socioeconómicos y la rápida incorporación de elementos importados de los países desarrollados, como tecnología médica, anticonceptivos e incluso actitudes socioculturales. De esta manera, mientras que Europa tardó más de dos siglos en llegar a los porcentajes de personas mayores que tiene en la actualidad, a México le tomará poco menos de cuatro décadas.

Las particularidades que presenta el proceso de envejecimiento ALyC, específicamente la rapidez del fenómeno, se relacionan con el tiempo que se dispone para lograr el desarrollo socioeconómico y las acciones necesarias para atender las necesidades de las personas mayores. ¿Cuáles son los principales elementos que se deben considerar?

El gran reto no se encuentra en el envejecimiento demográfico en sí mismo, sino en el comportamiento social y económico ante tal proceso. Entre los distintos condicionantes que caracterizan al envejecimiento, el que más preocupa, y que pensamos que social y económicamente lo caracteriza, es la pérdida de capacidad y autonomía que se refleja en un regreso a la dependencia. En algún momento de la vida, dadas las condiciones de salud, llega el retiro de la actividad y el menoscabo de roles. Para los países de ALyC se trata de un elemento que no estaba considerado en los planes de desarrollo de hace apenas unos años, a lo que se agrega que la región tiene muchos procesos inacabados del propio desarrollo.

En este sentido, se hace necesario considerar el proceso de envejecimiento dentro de los contextos culturales, sociales y económicos propios de los países, como son la dimensión conceptual y cultural de la vejez, las manifestaciones del envejecimiento frente a la heterogeneidad socioeconómica, incluyendo los grupos vulnerables, los cambios estructurales de la familia ante las necesidades de apoyo, los problemas de salud e incapacidades y la disponibilidad y el acceso a los servicios médicos, entre otros elementos.

Un aspecto a tener en cuenta es el de la salud y los costos que implican los cuidados de las enfermedades crónicas. En elInforme mundial sobre el envejecimiento y la saludde la Organización Mundial de la Salud ( , 2015), en lugar de presentar los gastos en las personas mayores como un costo, se los considera como inversiones que facilitan el bienestar. Estas inversiones comprenden los gastos en los sistemas de salud, los cuidados a largo plazo y los entornos favorables en términos más generales. ¿Cómo pueden los países de la región establecer medidas preventivas de salud que favorezcan un envejecimiento saludable?

El principal desafío del envejecimiento demográfico tiene que ver con la salud y su traducción en funcionalidad. El problema que enfrentan las personas mayores es dejar de ser funcionales en términos físicos, mentales, sociales y económicos; es decir, cuando se presentan mermas al extremo que llevan a la dependencia. Así, uno de los grandes desafíos es cómo prevenir esas enfermedades, el impacto de las enfermedades en las condiciones físicas y mentales, cómo mitigarlas en caso de que lleguen y cómo costearlas, porque eso también resulta bastante caro.

La promoción de la salud y la prevención de las enfermedades implican que los países de la región transformen sus sistemas de salud actuales, colocando la prevención en un lugar sobresaliente. Esto involucra una mayor comprensión de la morbilidad con la que se reduzcan las consecuencias de las enfermedades crónicas y una meta a seguir, que sea un envejecimiento exitoso.

Es prioritario tratar de que las personas mayores del mañana traigan los menores problemas posibles y mantener la capacidad funcional. Como parte de la prevención de la salud tenemos enfermedades que ya sabemos que molestan para la buena vejez, como la diabetes, la obesidad y un comportamiento que también causa muchos problemas, pero que se está controlando, y es el tabaquismo. En relación con la diabetes, es importante considerar la alimentación y la actividad física y en eso la heterogeneidad socioeconómica de la población es crucial porque la buena alimentación es cara y el ejercicio que sirve para controlar la diabetes es el aeróbico.

Otro elemento relevante se vincula con la seguridad económica de las personas mayores. Respecto a los ingresos derivados de las jubilaciones y pensiones existe un debate sobre cómo sostener los sistemas de pensiones, por ejemplo, a través de la extensión de la edad jubilatoria. ¿Cuáles considera que son hoy los desafíos en los sistemas de pensiones en la región y qué opciones es necesario comenzar a plantear?

Se debe reconocer que el incremento en la esperanza de vida modifica los umbrales de transición. Pero, sobre todo, las opciones de solución deben considerar el significado de una pensión y los derechos para adquirirla, su carácter solidario, redistributivo y de transferencias intergeneracionales. En esta tarea deben reevaluarse los sistemas de privilegio y todas las implicaciones políticas y sindicales que conlleva. Asimismo, deben considerarse políticas de protección que reconozcan que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, que mayoritariamente realizan las mujeres, es socialmente necesario.

Se requiere plantear propuestas más amplias que consideren sociedades con suficiente preparación, productividad y equidad para poder sostener a todos los habitantes. Esas estructuras no están ahora, no existen, y requieren atenderse.

En distintas ocasiones ha mencionado que las personas en edades avanzadas del mañana serán distintas a las de hoy. ¿Cuáles son los elementos que se deben considerar en el caso de ALyC?

En la descripción futura de las personas mayores lo más notorio es la influencia de la escolaridad. Los viejos de ahora fueron niños y jóvenes cuando los sistemas educativos no eran tan extensos, pero los que vienen pertenecerán a generaciones con mayores oportunidades educativas y, en consecuencia, tendrán otras capacidades. Esto permite pensar en medidas y acciones encaminadas a prevenir o retrasar enfermedades en la vejez.

También se deben considerar las transformaciones familiares. En la actualidad la familia se encarga de brindar apoyo a las personas envejecidas frente a la ausencia de mecanismos de protección. Sin embargo, la institución registra transformaciones estructurales relevantes, como la reducción en su tamaño y los cambios culturales que reducen las posibilidades de mantener esta fuente de apoyo en las futuras generaciones.

En ALyC existe falta de información sobre diversos aspectos relacionados con las personas mayores. Pocos países tienen encuestas especializadas y son escasos los estudios longitudinales. Además, cuando se hacen comparaciones entre países, surgen limitaciones debido a que las encuestas no utilizan los mismos protocolos. ¿Cómo podemos contribuir y mejorar el tema, teniendo en cuenta que formamos parte de una Red de Envejecimiento que agrupa diversos países de la región?

Mucha de la investigación demográfica del envejecimiento en la región de ALyC está por realizarse y la Red de Envejecimiento de la alap tiene un papel muy útil en la investigación demográfica del envejecimiento, porque estamos aprendiendo y contribuyendo al conocimiento del tema tomando en cuenta las características propias. Muchos de los estudios provienen de países desarrollados y las experiencias de ALyC van a ser muy distintas. Al mismo tiempo, las similitudes que hay entre los países de ALyC son numerosas: ahí podemos colaborar para tener diagnósticos y acciones conjuntas.

En esto México es un país con antecedentes significativos en el estudio del envejecimiento, tiene un instrumento muy importante que es el Estudio Nacional de Salud y Envejecimiento en México (Enasem) y cuenta con el Instituto Nacional de Geriatría. Hay un particular interés por estudios multidisciplinarios y prospectivos.